Alumnos y docentes de la escuela N° 1-236 María Elena Arduino de Devoto, tuvieron que abandonar el edificio por la mala condición en la que se encontraba parte del techo.
Padres y directivos relataron la alarmante situación que viven a diario los estudiantes, y es que las condiciones edilicias son decadentes y representa un alto riesgo para que los niños y niñas estudien en el lugar. La Delegada Departamental de la DGE, Magalí Oneschuk, asegura que Infraestructura estuvo trabajando en el lugar cambiando algunas chapas que estaban podridas. A partir del lunes, 20 de marzo, comenzarán las tareas para reacondicionar el lugar, que demoraría entre 7 y 10 días.
Además, la caída del techo, reveló el origen del olor nauseabundo que soportaban tanto alumnos como el personal de la institución, y es que sobre el cielo raso se encontró una importante cantidad de excremento de murciélago.
Sin un lugar correspondiente para tener sus clases, las opciones para que los alumnos continúen sus tareas son el Polideportivo de San Pedro del Atuel o la biblioteca del distrito.
‘Desde la DGE se viene gestionando que Infraestructura Escolar pase a ser parte de la misma Dirección, porque pertenece al Ministerio de Infraestructura y por eso cuesta que vayan a nuestro ritmo, nosotros mandamos los reclamos a tiempos pero las respuestas tardan en llegar’ explicó Oneschuk.
Situaciones similares se replican en otros edificios escolares
Otro edificio que se encuentra en condiciones similares es el de la escuela N° 1-102 Entre Ríos, ubicada en Alvear Oeste. Según Oneschuk ‘la parte positiva de este problema es que no perjudica el dictado de clases y se puede trabajar en la reparación sin tantos problemas’.
La escuela N° 1-299 Fuerte Nuevo, ubicada en El Ceibo, también presenta problemas en el techo de algunas aulas.
