Si bien el sector agroindustrial no tiene en nuestra zona la dinámica que tuvo hace algunas décadas, es grande y le ha dado importantes conserveras a la provincia. Sin embargo, en relación con 2022, hay una merma en su actividad en los sectores de durazno y ciruela para industria, del 36% y del 51% respectivamente.

Leandro Roldán, gerente de la Cámara de Fruta Industrializada de Mendoza, explicó que el sector agroindustrial supo ser y sigue siendo un importante motor de la economía provincial, pero ‘en los últimos 12 años ha venido disminuyendo en su intensidad, está pasando por una situación de contracción que responde a varios orígenes que tienen que ver con problemas estructurales que nunca se han podido solucionar, como el financiamiento’.

‘La industria conservera, la agroindustria, al ser una actividad estacional, una gran demanda de recursos financieros en muy pocos meses eran muy concentrados, entonces históricamente, por ejemplo, en el caso del durazno en los últimos años, no hemos conseguido tener las herramientas de financiamiento necesarias que permitan estabilizar el sector. Hoy en día necesitás, para poder cubrir toda la producción de durazno que podría haber, un monto del cual el 80% lo tenés que tener durante los primeros tres meses de la temporada, entre diciembre, enero y febrero, lo cual genera un estrés financiero muy grande para las empresas y no hay herramientas de financiamiento con los montos necesarios y las tasas de interés acorde. De ahí partís con un problema importante para la industria, para financiar el trabajo, solamente estamos hablando del costo de mano de obra e insumos. Y venimos atravesando un problema bastante importante que es la exportación, la variable macro que nos impide mantener mercados internacionales’, lamentó y añadió que si bien la realidad del durazno y la de la ciruela no son las mismas, se ven afectadas por el mismo fenómeno. ‘El 90% -o más- de la producción de ciruela deshidratada, está destinada al mercado externo, por lo tanto son totalmente dependientes de las variables macroeconómicas y de la capacidad competitiva en el exterior; el durazno por otro lado, solamente un 20% históricamente se ha destinado a un mercado externo, pero ese 20% es clave para mantener los stocks equilibrados y que no existan traslados de stocks a las próximas temporadas. Es decir que el mercado externo es clave para toda agroindustria y es una variable que hemos perdido, en la que hemos perdido competitividad y mercados en el exterior, y eso ha venido afectado la capacidad de la industria para financiarse y para desarrollarse. Y por otro lado, tenemos una situación estructural de complejos productivos del sector primario, que se ven en una situación de baja rentabilidad, por lo tanto abandonan la producción’, advirtió.
En los últimos años, se han perdido 2000 hectáreas de durazno. No obstante, los nuevos esquemas, los nuevos paquetes tecnológicos han hecho que la productividad por hectárea haya aumentado, por lo que no se vio tan afectada la cantidad final de producto, pero ‘eso demuestra que hay una falta de rentabilidad en el sector, que atraviesa a todo el sector: la parte primaria, la parte secundaria y la parte industrial’. El origen de este problema ‘siempre es la demanda’, porque ‘al fin y al cabo, el consumidor es el que come el producto’. Es que se exporta menos por falta de rentabilidad y cae la demanda del consumidor local.