Ocho integrantes de una misma familia, entre ellos varios menores de edad, fueron atendidos en el Hospital Enfermeros Argentinos tras haber sufrido una intoxicación por monóxido de carbono durante la noche del domingo.
Los pacientes ingresaron con síntomas como cefalea intensa, vómitos, mareos y letargo, todos signos comunes en este tipo de emergencias vinculadas al uso de sistemas de calefacción en ambientes poco ventilados.
El director del hospital, Dr. Alejandro Torres, confirmó que los pacientes fueron estabilizados rápidamente: “Ingresaron con mucha cefalea, vómitos y malestar general. Uno de los síntomas más graves es la pérdida de conocimiento, e incluso pueden entrar en coma. Por eso la atención rápida es clave. Se los oxigenó inmediatamente y respondieron muy bien al tratamiento”.
Según detalló Torres, se trata de una sola familia con tres o cuatro menores y varios adultos, aunque uno de los integrantes permaneció en el domicilio. Todos los pacientes permanecen en observación, pero se encuentran fuera de peligro y evolucionando favorablemente.
Torres hizo hincapié en la importancia de la prevención: “El monóxido es silencioso y mortal. La gente no se da cuenta de lo que está pasando hasta que ya está en un estado avanzado de intoxicación. Por eso, ventilar los ambientes es fundamental”.
Por su parte, el director de Defensa Civil, Javier Velasco, reiteró las recomendaciones ante las bajas temperaturas: “Fue un fin de semana muy frío y muchas veces las casas permanecen cerradas todo el día. Es imprescindible ventilar al menos una o dos veces por jornada, especialmente al mediodía, y estar atentos a los primeros síntomas: dolor de cabeza, vómitos, somnolencia. En esos casos, acudir de inmediato al centro de salud”.
Velasco también advirtió sobre el mal uso de artefactos de calefacción: “En este caso particular se utilizaba una salamandra, que generó un incendio en el techo. Además del riesgo de intoxicación, está el peligro de incendios. No hay que sobreexigir los calefactores ni recargar las instalaciones eléctricas”.
Finalmente, se recordó a la población que la llama de los calefactores debe ser siempre azul (nunca amarilla o roja), y que nunca deben utilizarse hornos o cocinas para calefaccionar los ambientes.
La situación no pasó a mayores gracias a la intervención rápida del sistema de salud, pero vuelve a encender las alertas sobre un problema recurrente durante los meses de invierno.
