Hoy faena cerdo 3 veces a la semana y ovino 1 día. La inversión del Municipio y la confianza de empresas de la zona han logrado revitalizar el Matadero Municipal.
Durante la jornada del martes, el Sr. Intendente Alejandro Molero recorrió las instalaciones ubicadas sobre Calle 7. Presente allí destacó que “hoy Alvear cuenta con un matadero que funciona a pleno. Venía con un nivel de faena muy bajo que nos llevó a considerar la posibilidad de cerrarlo o concesionarlo a algún privado”.
En su recorrido, el Jefe Comunal enfatizó: “logramos pasar de 200 faenas a 1200 faenas mensuales, evidenciando que este matadero tiene capacidad, potencialidad y sobre que comienza a ser autosustentable”. En ese contexto señaló que “hoy se piensa en continuar invirtiendo para brindar una mejor calidad de servicio con el laboratorio de triquinosis”.
General Alvear es una zona que mantiene vivo el folclore del carneo en las fincas, por tal motivo el Municipio busca brindarles la posibilidad de hacerlos con características de salud óptimas y animales aptos para el consumo.
“Antes sumábamos millones de pesos en pérdidas, hoy invertimos en la salud de la población”
Por su parte, el secretario de Desarrollo y Promoción Departamental, Hugo Molina, señaló que “si bien el matadero no está en el total funcionamiento que se pretende darle, se ha logrado que la principal empresa de faena de cerdo presente en Alvear confíe y empiece a trabajar junto al Matadero Municipal”. Sobre el aumento del trabajo, señaló que “ha permitido nivelar los niveles de costos e ingresos, permitiendo generar una mayor inversión asegurando la calidad y seguridad en el trabajo”.
Finalmente el director del Matadero Municipal, Federico Katzer, explicó que “en parte, el gran aumento del trabajo se debe a que los empresarios quieren asegurarse de contar con un producto sano y óptimo para el consumo debido al preocupante brote de Triquinosis. En nuestro laboratorio de bromatología nos encargamos de realizar todos los estudios necesario para asegurar que los animales que llegan no tengan ninguna alteración”.
¿QUÉ ES LA TRIQUINOSIS?
La triquinosis es la infección por Trichinella spiralis o especies de Trichinella relacionadas. Sus síntomas consisten en irritación gastrointestinal seguida de edema periorbitario, dolor muscular, fiebre y eosinofilia. El diagnóstico es clínico con posterior confirmación mediante pruebas serológicas. La biopsia muscular puede confirmar el diagnóstico, pero rara vez se considera necesaria. El tratamiento consiste en mebendazol o albendazol y, si los síntomas son graves, debe también asociarse prednisona.
SINTOMAS
Muchas infecciones por Trichinella son asintomáticas o leves.
Durante la primera semana, el paciente puede presentar náuseas, cólicos abdominales y diarrea.
Una o 2 semanas después de la infección, comienzan los signos y los síntomas sistémicos, como edema facial o periorbitario, mialgia, fiebre persistente, cefalea y hemorragias y petequias subconjuntivales. El dolor ocular y la fotofobia a menudo preceden la aparición de la mialgia.
Los síntomas generados por la invasión muscular pueden ser similares a los de la síntomas de polimiositis. El paciente puede presentar dolor en los músculos respiratorios, el habla, la masticación y la deglución. En las infecciones graves puede aparecer disnea significativa.
La fiebre suele ser remitente, con elevaciones de hasta 39° C o más, persistencia de temperaturas elevadas durante varios días y luego descensos graduales. La eosinofilia suele comenzar cuando las larvas recién nacidas invaden los tejidos, es máxima entre 2 y 4 semanas después de la infección y disminuye progresivamente a medida que las larvas se enquistan.
En las infecciones graves, la inflamación puede provocar complicaciones cardíacas (miocarditis, insuficiencia cardíaca, arritmias), neurológicas (encefalitis, meningitis, trastornos visuales o auditivos, convulsiones) o pulmonares (neumonitis, pleuritis). La muerte puede ser secundaria a miocarditis o encefalitis.
Los signos y síntomas resuelven gradualmente y la mayoría desaparece hacia el tercer mes, cuando las larvas se enquistan por completo en las células musculares y se eliminan de los demás órganos y tejidos. Las mialgias indefinidas y el cansancio pueden persistir varios meses.
Las infecciones recurrentes por T. nativa, que se identifican en regiones septentrionales, pueden causar diarrea crónica.
