La madrugada del 10 de mayo de 2015, mientras gran parte de la ciudad santafesina de Rufino dormía, una adolescente de apenas 14 años desaparecía sin dejar rastros. Se llamaba Chiara Páez.

El asesinato de Chiara no fue un femicidio más. Fue el caso que atravesó al país entero. El que provocó indignación, dolor y una movilización inédita. El que dio origen al movimiento Ni Una Menos.

Rufino entero se movilizó. Vecinos, policías, familiares y amigos participaron de los rastrillajes. Mientras tanto, Manuel Mansilla actuaba como si nada hubiera ocurrido. Uno de los aspectos que más indignó posteriormente a los padres de Chiara fue la conducta del joven tras el asesinato: la mentira.

De acuerdo con el relato de la madre de la víctima, Manuel llegó incluso a comunicarse con ella para preguntarle si Chiara había regresado a su casa. Era una actuación fría y calculada. Según la reconstrucción judicial, para ese momento Chiara ya estaba muerta.

En diálogo con FM VIÑAS, Fabio Paéz, padre de Chiara expresó como se vive después de 11 años  del Femicidio de su hija: ‘es una fecha que para nosotros tiene una mezcla de sensaciones, por un lado tristeza y dolor, y por otro lado orgullo por todo lo que representa Chiara hoy en la lucha contra los femicidios ‘, agregó.

Durante la entrevista, recordó que el principal acusado fue quien era novio de Chiara en ese momento, aunque sostuvo que nunca creyó que hubiera actuado solo: ‘no tenemos dudas de que hubo más personas involucradas, nunca pudo demostrar cómo hizo todo lo que dijo haber hecho por sí mismo’, afirmó.

Para la familia, el móvil del crimen estuvo relacionado con el embarazo de la adolescente y su decisión de continuar con la gestación: ‘yo no tengo dudas de que la asesinaron por estar embarazada y por querer tener a su hijo’, manifestó.

Fabio cuestionó la reducción de la condena al responsable del femicidio, inicialmente había sido condenado a 21 años y seis meses de prisión, pero posteriormente la pena fue reducida a 15 años por decisión de la Corte Suprema de Santa Fe: ‘en ese momento advertí que era una decisión muy peligrosa, hoy están utilizando la causa de Chiara como jurisprudencia para pedir reducciones de pena en otros casos de menores que cometieron homicidios’, sostuvo.

Desde hace una década, Fabio reside en General Alvear junto a sus hijos Delfina y Manuel, eligió radicarse en la ciudad por sus raíces familiares y para alejar a sus hijos del dolor y la violencia que vivían en Rufino tras el crimen de Chiara y el fallecimiento de la madre de los jóvenes.