Durante un patrullaje en la zona de la terminal, una mujer se acercó al móvil policial gritando y pidiendo ayuda porque un grupo de hombres le estaban pegando a su marido.
Rápidamente bajaron los efectivo, y confirmaron que en la parte de las plataformas de los autobuses se estaba desarrollando una fuerte pelea, igual de fuerte que olor a alcohol que tenían todos los que estaban peleando.
Al intentar detener el disturbio, los policías recibieron insultos y agresiones. Sin embargo, quedaron detenidos minutos más tardes, siendo trasladados a la dependencia policial para intentar aclarar el hecho.