El director de gestión hídrica del Departamento General de Irrigación, Rubén Villodas, expresó las novedades acerca de las condiciones de los ríos, donde hizo hincapié en una puntual ‘vuelta a la normalidad’. Además, el directivo abordó diversos temas relacionados con la situación de los embalses en la región.

Villodas expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 la importancia de entender la perspectiva histórica al afirmar: “Hemos vuelto a tener años normales, o un poco por encima de los normales, ya que muchos han olvidado lo que significa un año típicamente normal debido a los últimos 12 años de sequía. Nos referimos a los estándares de antes, no a la nueva normalidad”.

El análisis de Villodas se centra en datos concretos, tomando en cuenta la serie histórica de 50, 60 o más años. Señaló: “Si tomamos los valores medios del mes de enero, este año ha sido excepcional. En todos los ríos, excepto el Diamante, no experimentábamos un enero así desde hace 17 años”. Los datos proporcionados por el Departamento General de Irrigación indican que, en comparación con el año pasado, algunos ríos muestran caudales duplicados o triplicados, evidenciando un fenómeno global.

El fenómeno de El Niño fue mencionado como la referencia más inmediata para explicar estos cambios. Villodas describió eventos inusuales durante el invierno, como nevadas hasta noviembre y olas de calor intensas. “Pasamos de temperaturas bajas en noviembre a temperaturas muy altas en menos de dos meses, provocando un rápido derretimiento en las montañas”, explicó.

La seguridad en los ríos se ha convertido en un tema crucial, destacando incidentes recientes y los riesgos asociados. El funcionario advirtió sobre la falta de conciencia de los peligros reales al mencionar: “La confianza, el calor extremo y la falta de percepción del peligro hacen que la gente subestime la situación. A pesar de los esfuerzos preventivos, no es posible colocar una barrera en cada cauce”.

En cuanto a la capacidad de almacenamiento de agua, Villodas compartió datos alentadores: “En este momento, el sistema del Diamante está al 90% de su capacidad, mientras que el sistema de Atuel está al 75%. La política de manejo de embalses se centra en volver a llenarlos después de muchos años, asegurando un suministro sostenible para la próxima temporada”.

En relación con el fenómeno de El Niño, Villodas señaló que las fases neutras pueden mantener niveles de caudales importantes o experimentar descensos. “No hay una correlación directa entre una fase neutra y situaciones específicas”, afirmó. El director también destacó el cambio drástico en el embalse del Diamante en los últimos meses, multiplicando los caudales en un corto período de tiempo.

La política de distribución de agua se mantiene enfocada en el sector agrícola, el principal usuario de los recursos hídricos. Aseguró que se están entregando los volúmenes necesarios a quienes están cultivando, con planes de pago al día.
En cuanto a las proyecciones futuras, Villodas concluyó: “Las condiciones de El Niño podrían llegar a su fin en dos o tres meses, entrando en una fase neutral. Aunque no hay garantía de años medios en una fase neutra, este año ha demostrado que el fenómeno del Niño puede generar años abundantes. La gestión cuidadosa de embalses y caudales es esencial para aprovechar esta situación y asegurar un suministro adecuado de agua”.