En una medida similar a la Nación, el Gobierno de Mendoza anunció que los nuevos adjudicatarios de casa entregadas por el Instituto Provincial de la Vivienda, deberán pagarlas en cuotas similares a un alquiler, es decir oscilantes entre 4.000 y 5.000 pesos.

La medida apunta a que la Provincia deje de financiar el 100% de la propiedad, reduzca esa participación a un 30% y que el resto corresponda a créditos bancarios. Esto está destinado a aquellas personas que demuestran ingresos iguales o superiores a dos salarios mínimos vitales y móviles (más de 16.120 pesos). La financiación seguirá siendo completa para quienes tengan ingresos inferiores a dicha cifra.

“Queremos hacer más sustentable el sistema financiero del recupero entre el valor de la vivienda y el de la cuota”, dijo Damián Salamone, titular del IPV. Es decir que las familias que cuenten con los ingresos suficientes y accedan a una casa, tendrán un financiamiento del 30% por parte del Estado y el resto será mediante créditos hipotecarios mediante el sistema U.V.A., los cuales varían acorde al comportamiento de la inflación, más un interés del 3,5% en el banco Nación y del 4,5% en el resto de las entidades bancarias y financieras.

Esta nueva iniciativa alcanza a desarrolladores inmobiliarios, siempre bajo la supervisión del IPV, que mediante fondos obtenidos de la Nación realizará inversiones mixtas, dando lugar a Conjuntos Urbanos Integrados.

Es importante aclarar que las casas que ya están en construcción o a punto de entregarse, no serán incluidas en esta nueva metodología. No obstante, los emprendimientos que han sido aprobados y por iniciarse, deberán amoldarse al nuevo sistema de financiamiento.