Bajo un cielo limpio y un sol a pleno se congregaron ayer más de 5.000 personas para disfrutar del “Gran Festival de Jineteada y Destrezas Criollas”, en el cierre de la 36° edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas, en el departamento de General Alvear.

“Al compás de la guitarra yo quiero cantar así, por estas fiestas tan lindas que tiene nuestro país”, entonaba el payador alvearense Facundo Miranda para empezar a disfrutar de una nueva edición de la jineteada. 

La actividad en el campo de doma comenzó pasadas las 9 de la mañana con un juego de riendas, para seguirle el desafío de tropas regionales y la categoría grupa a nivel nacional, en la que el jinete no debe tocar el caballo con sus manos y tomar el rebenque siempre de la manijera.

En esta edición de la jineteada, uno de los momentos más esperados de la Fiesta de la Ganadería, participaron más de 80 montas con reconocidos jinetes invitados por los tropilleros. Con la presencia de cuatro tropillas en las categorías grupa y basto, de las provincias de Buenos Aires, San Luis y dos de La Pampa.

Pasado el mediodía se hizo un pequeño descanso: el humo ascendente y el aroma inconfundible del asado daban cuenta del almuerzo que esperaba a los miles de presentes. Todos ellos bien preparados con reposeras, parrillas, conservadoras y una variedad de cortes de carne que se iban degustando, siempre acompañados por un buen vino.

La tarde continuó con el plato fuerte: dos montas especiales que tuvieron como protagonistas a Luis Prátula, quien ha sido bicampeón en Jesús María, y a Mauro Fazi, campeón dos años atrás de la misma competencia.

El público se puso de pie al ver cómo ambos jinetes con mucha cintura y elegancia contrarrestaban los efectos del chúcaro corcoveo de los caballos. “Con esto está saldada la entrada, todo lo que vine después es yapa”, afirmaba en su relato Daniel Fazi, padre de Mauro y uno de los relatores oficiales de Jesús María. 

La jornada cerró con un gran broche de oro en el que también estuvieron montando Luis Prátula y el jinete Eduardo Medina, quien se subió al caballo Relincho de Enzo Vega. Ese animal fue el que le hiciera perder un estribo al mismo jinete en Jesús María, quien iba punteando en la competencia de la ciudad cordobesa y por ese traspié terminó perdiendo la oportunidad de convertirse en campeón.

Además, otro que montó fue Emiliano Gardiner, quien es el último campeón del Prado en Uruguay, una competencia de jineteada internacional.

Boina, pañuelo al cuello, bombacha y alpargatas era el común denominador de la vestimenta que lucían familias enteras, en una postal que incluía desde el abuelo hasta el nieto más pequeño, con el mate que pasaba de mano en mano y las tortas fritas compartidas, postales típicas de la tarde alvearense.

“Ver a un niño que se emociona cuando pasa un caballo quiere decir que esto no va a morir nunca”, comentó Ricardo Balmaceda, uno de los organizadores de esta jineteada que cada año cierra con mas brillo la Fiesta Nacional de la Ganadería.