Durante una reunión mantenida este viernes en la DGE entre el director general de Escuelas, Jaime Correas y los equipos de trabajo de las direcciones de nivel inicial y primario se puso en valor el trabajo articulado que se logró entre los dos niveles y el debate y reflexión que se generó en todas las escuelas entre docentes y directores.
Estrategias presentadas por el nivel primario
Desde la dirección de educación primaria informaron que el objetivo de la jornada realizado fue reflexionar sobre el proceso de lectura desde el inicio hasta las estrategias que facilitan la comprensión e interpretación de textos.
La lectura es un proceso que se desarrolla a largo de toda la escolaridad. Por lo tanto, ordenar las estrategias pertinentes a cada momento de la escolaridad de un niño, requiere de la reflexión de toda la institución. El directivo y todos los docentes reflexionando sobre sus prácticas es la condición necesaria para que esas prácticas mejoren.
Se trató de poner en agenda aspectos impostergables relacionados a la lectura y a los cuales es pertinente destinar una jornada de estudio.
Se pensó y se comunicó un programa que establezca una agenda diaria de lectura. Un mínimo de 20 minutos diarios de lectura para el desarrollo de habilidades de comprensión.
La comprensión lectora es agenda de capacitación docente en el todos los países del mundo. Por un simple motivo, sin comprensión no hay aprendizaje.
Otra gran estrategia que aportó la DGE es el fortalecimiento del aprendizaje de otro idioma. Por esta razón durante las jornadas del miércoles pasado se planteó generar espacios de encuentro entre profesores de inglés de nivel primario para compartir métodos de enseñanza y se propuso a todos los docentes de esta área a construir propuestas de saberes específicos para la elaboración de un documento provincial.
Estrategias presentadas por el nivel inicial
La decisión de iniciar formalmente el camino alfabetizador en este nivel, que ha tomado la provincia de Mendoza y que marca una política educativa fue especialmente pensada y consensuada. Tal decisión se encuadra en consensos globales que ponen su mirada en la infancia y se sustentan en las más recientes investigaciones acerca del desarrollo infantil. Estas evidencias han llevado a revisar el concepto de desarrollo poniendo a la educación ante nuevos desafíos y nuevas responsabilidades.
El período que va desde antes de nacer hasta los 8 años de vida del niño es fundante para su futuro, en tanto condiciona sus posibilidades de seguir aprendiendo. Durante estos años, que los expertos llaman el tiempo del “cableado inicial”, se organiza la arquitectura del cerebro. Esta organización no depende únicamente del despliegue de estructuras genéticamente predispuestas, sino que están condicionadas por las experiencias. En tal sentido, el jardín de infantes representa una gran oportunidad para ofrecer a los chicos situaciones ricas, variadas y estimulantes de aprendizaje que les abran la posibilidad de seguir aprendiendo. La potencialidad de aprendizaje de los primeros años pone en evidencia su vulnerabilidad: el tiempo desaprovechado abre una brecha irrecuperable.
