Una niña mendocina, Florencia Abril Di Marco (12), fue violada  y asesinada en San Luis.

Por el caso fue detenido ayer por la tarde su padrastro, un hombre también mendocino llamado Lucas Gómez (32). Desde un comienzo, la policía puntana investigó el círculo íntimo de la menor.

La detención fue pasadas las 13 del viernes. Además de la aprehensión de Gómez, la Justicia secuestró elementos que guardan relación con la causa, como el auto Renault Mégane negro, dominio IMV 582, propiedad del detenido. El allanamiento fue encabezado por la jueza del Crimen, Virginia Palacios, a cargo de la causa.

El cadáver de Florencia fue encontrado el jueves por la tarde en Saladillo, localidad situada a 55 kilómetros de la capital puntana y el médico forense confirmó que fue violada y que murió luego de ser brutalmente estrangulada con una soga o cable; es decir que el crimen se cometió el martes por la noche o el miércoles por la madrugada.

La pequeña había nacido en el departamento de Junín, Mendoza, y hacía ocho meses se mudó con su su madre y su padrastro a la vecina provincia de San Luis, donde alquilaban una casa en la parte sur de la ciudad. Allí vivía la pareja con dos hijos de 8 y 3 años y una niña que acaba de nacer. Florencia era fruto de otra relación de la mujer y los tres restantes los tuvo con Lucas Gómez, ahora detenido.

El padrastro denunció el miércoles a la siesta la desaparición de Florencia, cuando, según declaró, la fue a buscar a la escuela y se enteró que la niña no había asistido a clases. Mientras, la madre de la menor estaba internada, pues acababa de dar a luz a una beba.

El comisario Carlos Pereira, jefe de Relaciones Policiales confirmó a Los Andes, que la niña asesinada nació el 6 de enero de 2005 en La Colonia, Junín y que vivió en San Martín, junto con su madre y padrastro hasta que el año pasado se mudaron a San Luis.

La desaparición

Según declaró su padrastro, Lucas Gómez, el miércoles por la mañana llevó a Florencia desde su casa, en la manzana T del barrio Lucas Rodríguez, hasta la a Escuela 313 «Rosario M. Simón», en la calle Balcarce de la ciudad de San Luis, donde estudiaba. Ése fue el momento en que la vio por última vez, en la puerta de la escuela.

Al mediodía la fue a buscar pero la directora le informó que nunca había entrado al colegio.

Horas antes una mujer había encontrado la mochila de Florencia en un descampado, detrás de un supermercado, en el barrio El Lince. La mujer encontró un número de teléfono, llamó y la atendió Carina Di Marco, la madre de Florencia. En la mochila estaban los útiles pero faltaban el celular y 350 pesos que eran los ahorros de la pequeña.

Gómez fue a la comisaría 3 y puso la denuncia por la desaparición de Florencia.

Por alguna razón los uniformados pensaron que el asunto podía tener un final trágico porque pusieron a unos 200 policías a buscarla por el sur de la ciudad.

El caso comenzó a tener gran repercusión en los medios puntanos y en las redes sociales, donde empezó a visibilizarse la carita de la niña.

A las 17 se volvió a denunciar la desaparición en la Comisaría de Menor, al tiempo que se intensificaba la búsqueda donde había aparecido la mochila. «Ella es muy callada, tiene una amiga, está siempre con el celular, como cualquier niña de 12 años», explicaba en los medios el padrastro.

En ese momento la policía tenía algunas hipótesis: que la niña se había ido a Mendoza a buscar a su abuela porque estaba celosa porque tenía un nuevo hermanito. También se pensaba que la niña podía estar muerta.

«Gracias por la gente que está buscando a mi Flor. Hija aparecé por favor, sos la luz de mi vida por favor Dios traémela de vuelta a mi lado…», rogaba su madre a través de Facebook.

El jueves por la tarde, la esposa de un comisario y unos parientes estaban en Saladillo, buscaban «yuyos para el mate» y se encontraron con el cadáver de la niña mendocina.

Estaba boca abajo, semidesnuda, debajo de un puente de la ruta 41 sobre el arroyo Saladillo, en el camino a Los Membrillos.

«Vivió un calvario» 

Horas más tarde el forense Ricardo Torres, desde el lugar donde se encontró el cuerpo explicó que Flor había sido violada vaginal y analmente. Que había sido luego estrangulada con un lazo.

Que vestía una campera deportiva y una media sola. Que los golpes de la cara correspondían a la caída y que había sido asesinada en otro lado, 36 horas antes de ser encontrada, aproximadamente.

«Vivió un calvario. La causa de la muerte es asfixia por estrangulamiento. Es extraño, fue hecho apoyando la cabeza con un plano duro para poder imprimirle mucha fuerza al cable o a la soga que se usó. La fuerza del estrangulamiento rompió los anillos traqueales y le produjo una muerte inmediata», dijo el médico.