Paramillos es una de las minas legendarias que tiene Mendoza en cuanto a la producción de cobre, oro y plata, pero su historia está plagada de marchas en su contra.
Ahora, después de casi 12 años, se escribe otro capítulo, a partir de la iniciativa de Minera del Oeste S.A., una firma de capitales mendocinos, que propone remediar pasivos, aprovechar restos de mineral dispuesto y, si se dan las condiciones a futuro, reactivar la explotación a través del método de flotación.
El proyecto, impulsado por el empresario Pedro Capredoni, ya inició la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante el área competente.
Luego de un dictamen técnico por parte de la UN Cuyo, seguirán los sectoriales (del municipio de Las Heras, el Departamento General de Irrigación y la Dirección Provincial de Vialidad, en una primera etapa), antes del llamado a audiencia pública.
En su momento, Paramillos ocupó una superficie de 120 kilómetros cuadrados y “piques” o pozos de entre 90 y 120 metros de profundidad de donde se obtenía más de 1 kilo de plata por tonelada de al menos 40 vetas subterráneas.
El mayor desarrollo en el predio se dio entre fines del siglo XIX y comienzos del XX.
