Desde el Iscamen se informó a los productores frutícolas de los departamentos de General Alvear, San Rafael, zona este y norte de la provincia de Mendoza, que deben finalizar las primeras aplicaciones para el tratamiento del control de Grafolita el día 7 de octubre.
En tanto los productores frutícolas de los departamentos del valle de Uco y Lujan al sur del río Mendoza, el 10 de octubre.
Además se recuerda que al realizar aplicaciones de productos agroquímicos es imprescindible usar equipo y elementos de protección. Se recomienda utilizar productos específicos de bajo impacto ambiental y consultar el pronóstico del tiempo antes de realizar las aplicaciones.
CARPOCAPSA Y GRAFOLITA
Carpocapsa (Cydia pomonella L) o comúnmente denominada en nuestro campo como “polilla de la pera y la manzana” y Grafolita (Grapholita molesta Busk) o “gusano del brote del duraznero”, son plagas agrícolas que afectan los frutos de pepita y carozo, limitando las posibilidades comerciales de estos productos.
La Carpocapsa ataca principalmente a los frutales de pepita y nogales, mientras que la Grafolita tiene por hospederos básicamente al durazno, el ciruelo, el damasco y el membrillo; este último es muy atacado por su maduración tardía.
Al nacer las larvas de Carpocapsa roen la epidermis del fruto para penetrar y dirigirse hacia la zona de las semillas, que es el alimento preferido. La galería producida se va rellenando con excrementos que llegan a salir por el orificio de entrada.
Las larvas recién nacidas de Grafolita se desplazan por las hojas buscando brotes terminales, penetrando en los mismos y produciendo una galería que puede alcanzar 8 -10 cm de extensión. En las primeras generaciones ataca brotes y en las restantes brotes y frutos. En brotes produce el secado (brote quemado), daño importante en montes en formación y luego cuando los brotes se endurecen comienza a atacar los frutos. Es posible observar la característica gomosis en el lugar por donde ha ingresado la larva.
Conocer la forma en que se desarrollan la Carpocapsa y la Grafolita, es la llave para combatirlas con éxito ya que su ciclo de vida está directamente ligado a las temperaturas que se registren. El momento biológico por el que atraviesa cada una de estas plagas se verá reflejado en lo que ocurra en el campo, y determinará a su vez el momento adecuado de pulverizar.
