Dos efectivos de la policía departamental acudieron a una llamada de emergencia y se encontraron con un hombre de 27 años que había ingerido veneno intencionalmente. Por la gravedad de la situación, lo cargaron en el móvil y lo trasladaron al hospital.

El producto que empleó el joven para quitarse la vida era altamente tóxico, no solo para él sino todos aquellos que estuvieron en contacto.

El compuesto era para uso rural que contenía órgano fosforado.

En el hospital Enfermeros Argentinos debieron actuar siguiendo el protocolo para situaciones de contaminación, sellaron una sala y trabajaron con ropa y elementos especiales para resguardarse, que después fueron desechados. En el caso de los efectivos, los hicieron pasar por un proceso meticuloso de descontaminación una vez que dejaron al moribundo en la camilla de la guardia.

La historia tuvo un buen final. La determinación de los agentes Rubén Perafán y Sebastián Lezcano de la Unidad de Cuerpos Especiales y el trabajo del personal médico y de enfermería del hospital, permitió que el alvearense de 27 años siguiera con vida.

Los compuestos que contienen órgano fosforado (como los plaguicidas) pueden provocar intoxicación por la vía digestiva, respiratoria o a través de la piel.

Para recibir y atender al paciente, sellaron una de las salas del área de la guardia y trabajó solamente el personal médico y enfermeros estrictamente necesarios para no dejar sin atención el resto del área de emergencias.

El protocolo a seguir con el enfermo es lavaje gástrico si está recomendado, seguido de hidratación y medicamentos para estabilizar los signos vitales. En todo ese proceso el personal utiliza antiparras, guantes, barbijos y camisolín. El equipo de bioseguridad como la ropa del paciente termina en bolsas especiales y después la desechan. Para concluir el proceso, el área puesta en cuarentena tiene que ser descontaminada.

El personal del hospital al igual que los efectivos Lezcano y Perafán, debieron pasar por la ducha y permanecer al menos 30 minutos en el agua, sin excepción. En cuanto a la vestimenta policial, les aconsejaron lavarla al menos tres veces antes de volverla a utilizar.

La ingesta venenosa puede derivar hasta en la muerte, mientras que los síntomas entre los que estuvieron en contacto con el cuerpo son hipotensión, cefalea, vómitos, que se pongan sudorosos o incluso problemas en el sistema nervioso central ante una exposición prolongada.

Fuente: Diario Uno San Rafael

JT