La Escuela 4-179 El Ceibo ha consolidado una fuerte conexión con el sector agropecuario a través de su bachillerato en Agro y Ambiente. En particular, los estudiantes de quinto año llevan a cabo un proyecto pedagógico que se ha convertido en una tradición: la elaboración de tomate triturado.
Eugenia Flores, directora de la institución, destacó que esta iniciativa es un aprendizaje basado en proyectos que integra diversos espacios curriculares. Los estudiantes participan en todas las etapas, desde la selección de los tomates de productores locales hasta el análisis del pH de la salsa, asegurando la calidad del producto final.
«Priorizamos trabajar con productores cercanos a la escuela para fomentar el intercambio de conocimientos sobre el cuidado de la planta y la producción», explicó Flores. Además, el proyecto involucra materias como Proceso Productivo y Agricultura Familiar, que aportan desde sus disciplinas para enriquecer la experiencia de los alumnos.
La actividad no solo busca mantener la tradición del envasado, sino también agregar valor a través del conocimiento científico. Los estudiantes, muchos de ellos hijos de productores, comparan las prácticas caseras con las técnicas aprendidas en la escuela, enriqueciendo así sus saberes.
«Esto tiene un efecto multiplicador, ya que los chicos son futuros productores y esta experiencia les brinda herramientas para mejorar la calidad de sus productos», afirmó la directora.
La escuela invita a la comunidad a participar en este proyecto, ya sea donando tomates, tapas o botellas, o adquiriendo el tomate triturado elaborado por los estudiantes. Los fondos recaudados se destinan a la promoción de quinto año.
«La escuela está abierta a recibir donaciones y los chicos toman pedidos para quienes quieran comprar el tomate triturado», indicó Flores. Además, se organizan para entregar los pedidos, facilitando el acceso a los vecinos de la zona rural.
El tomate triturado de la Escuela El Ceibo es el resultado del esfuerzo y el aprendizaje de los jóvenes, quienes se involucran en cada etapa del proceso, desde la selección de la materia prima hasta la comercialización. Es un producto que lleva consigo la tradición, el conocimiento y el espíritu de colaboración de una comunidad comprometida con la educación y el desarrollo de sus futuros productores.
Para colaborar con la escuela, los interesados pueden comunicarse directamente con la institución o acercarse a sus instalaciones.

