Antes del juicio oral por el brutal asesinato a golpes de Joan Villegas (27) en General Alvear, la causa incorporó una prueba fundamental que pone en la escena del crimen a uno de los detenidos. Se trata de Luciano Cabral (22), el jugador de fútbol que junto con su padre y a un primo están en la cárcel acusados del hecho. En un par de zapatillas encontraron sangre de él y de la víctima.
El homicidio se perpetró en la mañana del 1 de enero de este año en el barrio Los Inmigrantes. Viejas diferencias habían llevado a los Cabral a pelearse con Villegas. El ataque fue brutal. El joven fue ultimado a golpes y la herida fatal habría sido una piedra de gran tamaño que impactó en su cabeza.
En una de las últimas audiencias se decidió que Luciano llegaría al juicio tras las rejas. Y ahora más se complica su situación, tras la incorporación de una prueba que parece irrefutable.
El día del crimen la policía detuvo al padre de Cabral y allanó su casa. En esa medida se secuestraron varios elementos, entre ellos un par de zapatillas que tenían manchas de sangre. Los restos hemáticos detectados en el calzado fueron sometidos a un cotejo de ADN con los sospechosos.
El resultado arrojó que en las zapatillas hay sangre de la víctima y de Luciano Cabral. Este detalle ubicaría en la escena del crimen al jugador de fútbol y echa por tierra la coartada que planteó, asegurando que el no había estado en el lugar y que en ese momento estaba durmiendo en su casa.
Fuentes judiciales confían en que este peritaje es revelador y que es lo último que esperaban para elevar la causa a juicio. Ahora la fiscal María Edith Borgna y el juez ultimarán detalles para pedir la realización del debate.
Estas serían las huellas del calzado del joven Cabral.
