En medio de las violentas protestas que sacuden a Chile desde hace cuatro semanas, un grupo de manifestantes enardecidos atacó la residencia del embajador argentino, José Octavio Bordón, el pasado martes. En diálogo con F.M. Viñas, el ex gobernador mendocino, relató la situación que les golpea muy de cerca por estar a metros del punto neurálgico de Santiago, espacio de concentración de los manifestantes.

José Octavio Bordón.
El diplomático aseguró que no es un tema contra ellos, y reveló que toda la zona céntrica de Santiago de Chile “es tierra de nadie«. En esa línea precisó: “Al estar a solamente 50 metros de plaza Italia, que es el centro social de manifestaciones y festejos, hemos vivido de cerca los hechos vandálicos. De hecho he caminado entre los manifestantes entre el Consultado y la Embajada y no me ha pasado nada pero hay un grupo minoritario muy violento que opaca el reclamo del resto”.
“RESISTIMOS A LO GHANDI”
Respecto a los disturbios que generaron contra la Embajada el pasado martes, Bordón detalló el lamentable episodio que los tuvo preocupados y bajo custodia policial: “Destruyeron las plazas recordatorias y de identificación que teníamos en el frente, los portones y cuando entraron destruyeron las luminarias internas y los sistemas de riego pero no pudieron ingresar al recinto aunque estuvimos con custodia policial durante media hora que intentaban entrar mientras apedreaban. Afortunadamente no hubo heridos” en la sede diplomática, ubicada en la calle Miraflores de la capital chilena.

La residencia alberga muchas reliquias históricas, algunas relacionadas con el cruce de Los Andes.
La semana pasada, y en medio de la crisis política que atraviesa Chile, también se registraron incidentes en la residencia de Bordón, cuando los manifestantes ingresaron a los jardines y rompieron vidrios. En aquella oportunidad, el embajador fue evacuado por prevención y ante la falta de seguridad.
“En los últimos días incendiaron totalmente un edificio patrimonial donde funcionaba la Universidad de Valdivia justo en frente nuestro y a metros por la misma acera construyeron barricas inclusive con imágenes religiosas y bancos de una iglesia muy antigua donde vandalizaron todo. Días después, a cuatro cuadras, incendiaron otra iglesia y hace dos semanas incendiaron completamente un hotel a 70 metros y luego intentaron entrar a nuestra residencia, que está pegada al Consulado, pero incendiaron una parrilla muy cercana. Han destruido el señalamiento público, torres de luz, semáforos y demás”, enumeró Bordón sobre los graves incidentes que les ha tocado vivir muy de cerca.
“Quédense tranquilos que estamos todos bien y seguiremos trabajando como corresponde”, finalizó el Embajador.
Los 26 días de movilizaciones han tenido un alto costo económico. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo estimó que se podrían perderse hasta 100.000 empleos y muchas economías familiares y pequeños y medianos empresarios se han visto fuertemente afectados.
Chile transita la cuarta semana de manifestaciones -que se saldan con 20 muertos y miles de heridos-, en momentos en que el presidente Piñera dio un giro y anunció el inicio de un proceso para cambiar la Constitución que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque no con una Asamblea Constituyente –como se pide en las calles – sino a partir de un “Congreso Constituyente”, cuyos detalles y composición aún no se definen.
El gobierno de Piñera logró también un acuerdo con la oposición política para impulsar una reforma tributaria que recaudaría unos 2.000 millones de dólares, destinados a financiar parte de los anuncios sociales que ha realizado para acallar las protestas sociales.
