A 173 años del paso a la inmortalidad del General Don José de San Martín, recordamos frente al monumento en su honor, su gran gesta y su legado de patriotismo.
Este nuevo aniversario fue acompañado por más de 400 alumnos de escuelas primarias, quienes juraron lealtad a la bandera de la provincia de Mendoza.

Ante distintas autoridades locales, provinciales, docentes, directivos y alumnos de escuelas alvearenses, el Sr. Intendente Walther Marcolini dedicó unas cálidas palabras: “José Francisco de San Martín y Matorras nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, formó su carrera militar en Europa y regresó transformado en un excelente estratega”.
Marcolini continuó, “Estamos reunidos para conmemorar y celebrar a un hombre excepcional. Gobernó la Intendencia de Cuyo y se convirtió en un gran transformador y gestionador. Organizó la epopeya del cruce de Los Andes, quizá la gesta más grande que lleva a darle la libertad a las Provincias Unidas del Río de La Plata, Chile y Perú“.

“Con tan solo 45 años, viudo y con su hija Mercedes, emprendió el exilio en 1824. Cuando llegó a Francia no lo quisieron porque era peligrosa una persona que pensaba en la libertad, la independencia y el liberalismo. En 1829 toma la decisión de regresar a Buenos Aires y no lo dejan bajar del barco, le expresó a Lavalle ‘No desenvainare mi espada contra mis paisanos’, y retornó definitivamente al exilio”.
En sus últimos 20 años de vida trabajó incasablemente por la independencia. “En aquella lejana Boulogne-sur-Mer, a los 72 años, un 17 de agosto partió ese hombre había sido despreciado por su propia tierra”.
“Los héroes no eran de de bronce, eran de carne y hueso, personas con aciertos y errores. San Martín fue un hombre excepcional que entregó su vida por su país, es por eso que sigue siendo el máximo líder y hoy merece que le rindamos este homenaje”, concluyó el Sr. Intendente Walther Marcolini.

LOS RESTOS DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN
Inicialmente, sus restos permanecieron en aquel país europeo y, después de varios intentos de repatriarlos, el 29 de mayo de 1880, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, fueron depositados en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Los restos de San Martín se encuentran rodeados de tres esculturas femeninas, que representan a cada uno de los países que éste liberó: Argentina, Chile y Perú. Junto a él se hallan las urnas con los restos de los generales Juan Gregorio Las Heras y Tomás Guido y los del Soldado Desconocido de la Independencia.

