En épocas invernales, las enfermedades respiratorias encabezan el ranking de visitas de niños al Servicio de Guardia de los hospitales, y se destaca la gran cantidad de casos de bronquiolitis. Los padres generalmente se alarman cuando el niño o el bebé tiene fiebretos, diarrea o vómitos, pero estos síntomas no siempre justifican acudir a las guardias.

¿Cuáles no son consulta de guardia?

Es importante diferenciar que la fiebre, tos, mocos, picaduras, diarrea, dolor de garganta, lesiones crónicas, traumas menores con más de 24 horas de evolución no son para derivar a las guardias.

Hay que tomar conciencia al utilizar la guardia, porque se expone al niño a los virus de otros chicos con diferentes enfermedades. En su lugar se puede concurrir a un sanatorio médico.

Los motivos por los que debemos llevar a los niños mayores de un año no son los síntomas aislados sino que lo que se debe observar es el estado general del niño.

  • Síntomas de intoxicaciones.
  • Diarreas o vómitos con sangre (hematemesis).
  • Dificultad respiratoria.
  • Alteraciones circulatorias que se detecten en la piel del niño con coloración azulada o palidez.
  • Alergias con edema o hinchazón de cara. Algunas veces se asocian a dificultad respiratoria.
  • Heridas abiertas que requieran puntos de sutura.
  • Traumatismo craneoencefálico (golpes severos en la cabeza) con o sin pérdida de conocimiento.
  • Decaimiento profundo o conducta anormalmente irritable.
  • Fiebres con erupciones agudas en la piel.
  • Traumatismos en piernas o brazos que cursen dolor y requieran inmovilización.

Los pediatras indican que es más preocupante y requiere atención urgente un niño decaído y sin fiebre que un niño febril que está tranquilo.

Fiebre: ¿qué hacer?

  • Niños menores de tres meses: los padres deben consultar en Guardia porque este grupo tiene mayor riesgo de vida.
  • Niños más grandes: es conveniente esperar en casa 24 o 48 horas para observar si aparece la patología causante de la fiebre.

A.C.