Hubo alegría desde que se empezó a llenar el búnker de Cambiemos en Mendoza. No había sorpresa: se esperaba una victoria del frente electoral que en nuestra provincia encabeza el radicalismo y el interrogante era por cuánto ganaba la lista del gobernador, Alfredo Cornejo.

La realidad es que el triunfo (considerando el puñado de votos que aportó la lista disidente de Fernando Armagnague) fue módico, unos ocho puntos de diferencia con la suma de las tres listas del peronista Frente Somos Mendoza: 41% contra 33%. 

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores volvió a ocupar el tercer lugar con el 8,6%, pero amenazado por el Partido Intransigente, que sumó 7,4%.

El dato más llamativo es que en una primaria abierta de una elección de medio término casi el 80% de los empadronados fueran a votar, superando el promedio histórico de estas elecciones.

Cornejo siguió el escrutinio desde Casa de Gobierno. El búnker de Cambiemos era en el Hotel Aconcagua. Allí había un par de habitaciones bloqueadas en el octavo piso, pero el mandatario nunca las pisó. Allí estaban los principales referentes del frente, intendentes, legisladores, la vicegobernadora Laura Montero y los candidatos a diputados nacionales Claudia Najul, Luis Petri y Federico Zamarbide.