La importación de vino es un fantasma que se agita hace meses, cuando se informaba que bodegueros estaban comprando en Chile para evitar pagar el precio local.
Ayer, el Gobernador hizo mención a la importación y si bien relativizó un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), inmediatamente dijo que “estamos muy atentos a la especulación. Hemos logrado tener buenos precios, entonces van y buscan afuera reemplazar esos vinos. No queremos seguir aumentando la carga impositiva, pero si esa conducta se acrecienta, vamos a tomar medidas fuertes”.
Según un estudio del Departamento de Estadísticas e Informes de CAME, la importación de manzanas acumuló en los primeros cinco meses un total de 1.240 toneladas, en su mayoría provenientes de Chile, que representa un incremento respecto al mismo período del año anterior del 892%.
Respecto del vino, entre enero y mayo del presente año habrían ingresado 50 mil toneladas, lo que representa una exponencial suba respecto a las 176 toneladas de vino importadas en igual período de 2016, aunque suena raro hablar de vino en toneladas y no en litros o hectolitros.
