En diálogo con FM VIÑAS, el comisario inspector retirado Jaime Correa expresó su profunda preocupación por el aumento de siniestros viales en la región. Con un tono directo pero reflexivo, Correa planteó una serie de observaciones sobre las causas evitables de los accidentes que ocurren a diario en el departamento, desde colisiones entre autos y motos hasta choques con bicicletas y peatones.

“Seguimos provocando, ocasionando y sufriendo accidentes por doquier”, lamentó el exjefe policial, quien destacó que “todos los días damos cuenta de dos o tres siniestros” en Alvear. A su entender, muchos de estos hechos se deben a la falta de respeto por las normas básicas de tránsito, la irresponsabilidad de conductores y peatones, y el creciente número de vehículos en circulación.

Para Correa, no se trata de accidentes en el sentido estricto del término: “Un accidente es algo que no se puede evitar, como un derrumbe o una tormenta. Pero lo que estamos viendo en las calles son siniestros viales, hechos evitables donde suele haber culpabilidad compartida”.

En sus declaraciones, el excomisario recordó los años que pasó en Alvear como uno de los destinos más significativos de su carrera. Rememoró con cariño la implementación de normas de tránsito durante la Fiesta de la Ganadería, muchas de las cuales se mantienen vigentes hasta el día de hoy, como la recordada “rotonda improvisada” para ordenar el tránsito durante eventos masivos.

Sin embargo, advirtió que esa conciencia colectiva que una vez caracterizó al pueblo está siendo reemplazada por comportamientos imprudentes y falta de compromiso ciudadano. “Muchos creen que tener un carnet es una licencia para hacer lo que quieran”, alertó. Además, puso el foco en la necesidad de adecuar la infraestructura vial: “Cada vez cargamos más la ruta y poco se hace para ampliarla. Y después, los mismos que viven en esos barrios se quejan de la ruta”.

Correa también remarcó la importancia de la educación vial desde edades tempranas y el ejemplo que deben dar tanto autoridades como ciudadanos. “Nadie hace mea culpa. Todos queremos que apliquen multas, pero no a nosotros”, expresó, y agregó que para reducir la siniestralidad es imprescindible asumir la responsabilidad individual y colectiva.

En su mensaje final, destacó la tranquilidad y calidad de vida que todavía conserva Alvear, animando a los vecinos a preservar esos valores que lo distinguen: “Mis hijas pudieron ir solas a la escuela por primera vez en Alvear. Eso no tiene precio. Son cosas que deben cuidarse y disfrutarse”.

Jaime Correa, desde su rol de referente y con la experiencia que le dio la calle, dejó un claro mensaje: la seguridad vial depende de todos. Su testimonio es un llamado a recuperar el respeto, la conciencia y la empatía en la convivencia cotidiana en las calles de General Alvear.