No fue la despedida de año que ninguno de los dos imaginaba al principio de la campaña. Uno se había armado para ser protagonista y lo fue durante gran parte de la etapa clasificatoria, pero dejó escapar muchos puntos en los partidos importantes y eso le terminó costando que desde hoy se encuentre de vacaciones hasta el 2018.

El otro, Luján Sport Club, con algunas limitaciones económicas buscó plantear muchas veces, partidos de igual a igual, pero esa intención no le favoreció y también dejó puntos en el camino que, sumado a una desinteligencia dirigencial y del cuerpo técnico en la indebida inclusión de un jugador, desde el Consejo Federal le descontaron puntos y por eso llegó a este compromiso en General Alvear sin chances matemáticas de poder discutir su permanencia.

Por ende, la próxima temporada deberá rearmarse para tratar de recuperar su lugar desde el Torneo Federal C.

Así las cosas, Luján y Pacífico jugaron su último partido sin ningún tipo de presión. En el local, en todo momento, por el Gigante de Cemento sobrevoló una sensación extraña -encima se jugó a puertas cerradas- y no es para menos para un conjunto que se había armado para al menos, obtener la clasificación a la próxima instancia.

Es cierto que dio varios batacazos en Copa Argentina, pero fue eliminado y cuando se acordó del Federal B, fue un poco tarde. Para el Granate, que ayer se impuso por 2-1 gracias a los goles de Matías Guardia y Maximiliano Alaniz (para el dueño de casa descontó Federico Amaya), más de lo mismo.

Fue dominador en Alvear y lo ganó porque fue más efectivo, pero perdió una plaza importante para nuestro fútbol. En líneas generales, ambos clubes deberán hacer borrón y cuenta nueva para buscar revancha en 2018, en categorías diferentes.