El Fondo Verde de Naciones Unidas para el Desarrollo avaló los proyectos para construir reservorios. La idea es que cada uno de los ríos tenga una forma de conservar los grandes y frecuentes aportes pluviales.

 

En el quinto año consecutivo de crisis hídrica, desde el Departamento General de Irrigación de Mendoza miran con atención cómo crece la cantidad de lluvias en detrimento de la caída de las precipitaciones níveas en alta montaña. El cambio climático ya es un dato de la realidad mendocina y requiere tomar medidas en la actualidad para garantizar la provisión de agua en los próximos 50 años.

 

El plan requiere construir reservorios en cada una de las seis cuencas hídricas de la provincia, y para ello, esta semana Irrigación informó que el Fondo Verde del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) preaprobó un crédito por $800 millones para tal tarea, a pagar en un plazo de 30 años y con una tasa anual del 1%, siendo este el único proyecto con luz vez que obtuvo Argentina.

 

El problema no es sencillo de calcular porque hasta ahora nunca hubo mediciones de la cantidad de agua pluvial que pueden aportar los aluviones y al menos se requieren de 10 o 15 años para poder hacer una estimación. Aún así, urge tomar medidas en este sentido para proyectar dónde y cuántos piletones serán necesarios para acumular agua.

 

Además, el plan contempla continuar con la impermeabilización de canales de riego en todo el territorio, ya que de los 12.550 kilómetros de canales existentes, sólo 1.300 cuentan con esa estructura- lo que explica por qué en campaña, el gobernador electo Alfredo Cornejo, señaló este tema como uno de los puntos prioritarios que debería ser abordado.

 

El otro elemento clave que deberá ser tenido en cuenta es algo que ya empezó a realizarse en los canales que es medir la cantidad de agua que pasa por cada uno de ellos en el preciso momento que sucede.