La región se encuentra en alerta debido a las consecuencias de la fuerte tormenta del 11 de enero, que causó daños significativos en las centrales hidroeléctricas 2 y 3 del Valle Grande.

El Consejero por la Zona Sur de Irrigación, Gustavo Villegas, informó sobre la situación y las medidas que se están tomando para mitigar el impacto en el sector agrícola.

La tormenta, que alcanzó un pico de 600 metros cúbicos por segundo de agua, provocó la ruptura del camino de acceso a las centrales, dejando solo paso para vehículos livianos. Esta situación ha afectado la operación de las centrales y ha llevado a la necesidad de reducir la erogación de agua para riego agrícola.

«Hemos tenido que ponernos de acuerdo con los inspectores de cauce para que en algunos casos corran en dos o tres días el turno, en otros casos bajar la erogación en los casos que se pueda y lo permitan las obras o la distribución en los canales», explicó Villegas. El objetivo principal es permitir que la empresa repare el camino y vuelva a encauzar el río, para así seguir erogando la cantidad necesaria para el agro, sin causar perjuicios mayores.

Villegas destacó la importancia de esta medida, especialmente ante la ola de calor que atraviesa la región, donde los cultivos se verían gravemente afectados sin la erogación necesaria. Asimismo, informó que se han reunido con los inspectores para acordar las medidas, adaptándolas a las necesidades y posibilidades de cada inspección.

En cuanto a la reparación de las centrales, Villegas señaló que la empresa estima que tomará al menos seis meses ponerlas nuevamente en funcionamiento, dependiendo en gran medida de la reparación del camino. La dificultad radica en que solo se puede acceder al lugar con vehículos livianos, lo que impide el ingreso de maquinaria pesada necesaria para las reparaciones.

Ante esta situación, Villegas reflexionó sobre la importancia de tomar conciencia sobre los riesgos asociados a las tormentas y la necesidad de una planificación adecuada, especialmente en las zonas cercanas al río. «Si esa cantidad de agua hubiese precipitado aguas abajo, hubiese sido muy desastrosa tanto para lo material como para lo humano«, advirtió, haciendo referencia a los emprendimientos turísticos ubicados a orillas del río.

La situación sigue siendo delicada, pero las autoridades y los productores están trabajando en conjunto para minimizar el impacto de esta emergencia climática. Se espera que en los próximos días se puedan implementar medidas adicionales para garantizar el suministro de agua para riego y proteger a las comunidades cercanas al río.