Alberto Carleti, vicepresidente de la FEM y presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán describió la dura situación por la que atraviesa el sector por la suba de costos y la distorsión en la cadena comercial, lo que provoca falta de rentabilidad.
El continuo incremento de los costos aparece como un grave problema, porque el productor es la variable de ajuste de la cadena y el no puede trasladar los aumentos al precio de su producto. El aumento de la tarifa eléctrica ha tenido un fuerte impacto en todos los cultivos que dependen de este recurso para el riego.
Sumada también la mano de obra que en la mayor parte de los cultivos representa hasta un 60% del costo de producción. Si bien el salario del trabajador no representa el mayor problema, sí lo son los impuestos al trabajo.
“La distorsión que se produce en la cadena comercial es algo que se debe corregir, porque produce una gran diferencia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor, que en la mayor de las veces supera las 7 veces”, menciono Carleti.
El mercado interno ha sufrido al igual que los demás productos una caída en el consumo por la pérdida del poder adquisitivo, además la caída de las exportaciones por no ser competitivos en precio a nivel internacional, producen un sobreoferta de frutas en el mercado que causan una caída de los precios y hacen que muchos productos no tengan rentabilidad.
«Para mejora el acceso a mercados hace falta fruta de calidad y además lograr producciones rentables para que el productor pueda invertir en plantaciones, en mecanización, en galpones de empaque. Para que eso sea posible la actividad debe ser rentable, de lo contrario nadie invierte y entramos en un espiral de decadencia que culmina con el abandono de los montes frutales. De no revertirse la situación, terminaremos importando toda la fruta», alertó el presidente de la FEM, Adolfo Tripodi.
A.C
