Con motivo del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Colorrectal, que se conmemora cada 31 de marzo, el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes, remarca la importancia de adquirir hábitos saludables y la realización de los controles para evitar esta enfermedad.
El cáncer colorrectal (CCR) se encuentra entre los de mayor incidencia y mortalidad tanto a nivel mundial como en Argentina, donde es el segundo cáncer más frecuente del total de casos en ambos sexos, detrás del cáncer de mama. En nuestra Provincia las localizaciones en varones de cáncer de colon recto es de 11% y en cuanto al género femenino,es de18%.
El doctor Federico Yañez, encargado del consultorio de asesoramiento y evaluación de riesgo de pacientes con esta patología, que funciona en el hospital Central destacó que: “Este tipo de cáncer, es uno de las más prevenibles ya que presenta una lesión precursora de lento crecimiento, que puede ser detectada y tratada tempranamente, por eso estamos enfocados en la prevención y la detección temprana, que nos permite curar a la gran mayoría de los pacientes”.
EL CÁNCER COLORRECTAL Y SU PREVENCIÓN
El cáncer colorrectal es el tumor maligno que se desarrolla en la última porción del tubo digestivo -el intestino grueso, compuesto por el colon y el recto. Se produce como consecuencia de una compleja interacción de factores hereditarios y ambientales.
En más del 80 % de los casos de esta enfermedad aparece primero un pólipo un crecimiento anormal de las células de la pared interna del intestino grueso) denominado adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años y puede, eventualmente, transformarse en un cáncer colorrectal.
Cuando ya se desarrolló el cáncer, inicialmente el tumor se localiza en la pared del intestino (fase temprana) y si no se detecta y trata a tiempo puede diseminarse hacia ganglios linfáticos u órganos vecinos o a distancia (hígado, pulmón), dando lugar a las llamadas metástasis, lo que constituye las fases avanzadas de la enfermedad.
Hay diferentes acciones que las personas pueden adoptar para prevenirlo, tales como consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas; disminuir el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal; ingerir productos ricos en calcio (lácteos); realizar ejercicio físico regularmente y evitar el sobrepeso; disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco. Estas recomendaciones son de carácter general y constituyen lo que se denomina prevención primaria del cáncer de colon y recto.
A partir de los 50 y hasta los 75 años es necesario que todas las personas, aunque no tengan síntomas, se efectúen chequeos regulares para detectar y extirpar los adenomas o detectar y tratar el cáncer colorrectal en una etapa temprana. En caso de existir antecedentes familiares o personales de cáncer de colon o pólipos debe consultarse con un médico especialista debido a que puede ser necesaria la realización de exámenes a una edad más temprana.
