La suba del 17% acumulado en menos de 2 meses incrementa en más de un 3,5% los costos totales de producción. Así, los combustibles se habrán incrementado un 33% durante el 2017, más que la inflación acumulada, y la Argentina se sitúa como segundo país con el precio más caro de América Latina.
Pese a que el Gobierno nacional había asegurado que la decisión comunicada por el Ministerio de Energía a las petroleras, de liberar el precio de los combustibles a partir del 1 de octubre, no tendría un impacto inmediato en pico de surtidor, el precio del combustible finalmente se incrementó a fines de octubre y rondó el 10%. Luego a fines de noviembre volvió a aumentar un 6%. Es decir que en menos de dos meses el incremento rondó el 17% acumulado.
Este aumento de combustible repercute directamente en la actividad primaria del sector vitivinícola. Por un lado el productor debe hacer frente al gasoil de su maquinaria (tractor) y por el otro, impacta en el flete que abona, sobre todo en el período de cosecha.
Con un aumento del 17% en el combustible tomando los aumentos de octubre y noviembre acumulados, promediando los $20,20 por litro, los costos asociados a la maquinaria propia (incluyendo el uso de gasoil y mantenimiento) y al flete de cosecha representan el 24,2% de los costos de producción, incrementando su peso casi un 3%, ascendiendo los mismos a $ 20.228 por hectárea.
Con este incremento, Argentina se sitúa como segundo país con el precio de combustible más caro de América Latina, superando a Chile y Brasil. A su vez, los combustibles se habrán incrementado un 33% durante el 2017, más que la inflación acumulada.
