Ante un pronóstico de tiempo que avecina lluvias para el último fin de semana de enero desde Policía Vial aconsejaron extremar precauciones a la hora de conducir ya que la adherencia de los neumáticos baja considerablemente cuando el pavimento se encuentra húmedo.

El Sub Comisario José López, de Policía Vial, advirtió a través de F.M. Viñas: “Las rutas en el día están ocupadas por transito pesado, a pesar de lo vehículos particulares, por ende el tiempo como está en la zona sur aconsejamos tener cuidado a la hora de conducir y respetar las precauciones en cuanto al doblado, frenado y demás maniobrasAdemás recomendamos que las luces estén en condiciones para evitar colisiones”.

El asfalto se vuelve deslizante y se crea una película de agua, cuando las precipitaciones son elevadas, que pueden producir el temido aquaplaning, lo que nos obliga a extremar la atención. También porque la suciedad del firme mezclada con el agua, cuando la lluvia no lo ha limpiado suficientemente, hace las vías más resbaladizas: “Se pierde el 40% de adherencia si la cubierta está en buen estado y si la cubierta esta desgastada aumenta el nivel de peligrosidad”, manifestó.

El estado de los amortiguadores resulta siempre esencial para conducir con seguridad cualquier vehículo, pero aún más lo es en conducción con lluvia. Los amortiguadores son esenciales en el comportamiento del coche, en controlar los movimientos de la carrocería y el óptimo tacto de dirección que nos permita mantener el eje delantero y el trasero sin pérdidas de adherencia. Unos amortiguadores en mal estado no sujetarán con la firmeza necesaria la carrocería para evitar los movimientos verticales y laterales que pueden modificar la trazadani permitirán una reacción adecuada ante un movimiento, aún con la ayuda del control de estabilidad (ESP).

La efectividad de los frenos disminuye y las frenadas se alargan notablementeEs importante tener los frenos en buen estado, que nos permita mantener un tacto adecuado del pedal para no bloquear las ruedas y obligar a actuar constantemente el ABS. Pastillas, discos y la presión del circuito de frenado deben estar en las condiciones adecuadas para que la seguridad no se vea alterada en cualquier circunstancia y más cuando la calzada está deslizante con la lluvia.

Ver y ser vistos

En conducción con lluvia la visibilidad se reducecon unas condiciones de luz más precarias y las gotas arreciando contra el parabrisassituación ésta delicada cuando las precipitaciones son elevadas. De ahí que los limpiaparabrisas deban siempre estar en buen estado de uso. A pesar de que tengan poco uso, la goma enseguida se reseca y pierde efectividad, reduciendo la capacidad de barrido y comprometiendo la visibilidad adecuada. Además el nivel del líquido del depósito del limpiaparabrisas debe ser el adecuado, incluyendo algún tipo de anticongelante para limpiar la suciedad con mayor efectividad.

Otro factor importante para la conducción con lluvia son las lucessobre todo para ser vistos. Los faros con luz diurna son cada vez más habituales en los coches nuevos pero, si no, cuando las precipitaciones son elevadas conviene poner las luces de cruce para ser vistos. No así los antinieblas, que con el agua dispersan su luz creando reflejos desagradables al resto de conductores con su potencia luminosa.

Adecúa la velocidad

Lo primero que deberemos hacer al conducir con lluvia es reducir la velocidadadecuándola al estado de la calzada. Y aumentar la distancia de seguridad para evitar el “efecto spray”, el agua pulverizada que sale de las ruedas del coche que nos precede al evacuar el agua, o de aquellos que nos rodean, reduce la visibilidad, por lo que veremos más tarde cualquier maniobra extraña que se produce a nuestro alrededor o del coche que va delante.

El pedal del freno, con suavidad

Por otro lado, con los frenos mojados, la distancia de frenado aumenta. Y también lo hace la posibilidad de bloquear las ruedas, a pesar del ABS, lo que nos obliga a tratar el pedal de freno con más suavidadCuando nos acerquemos a un viraje o a una curvadeberemos anticipar la frenada y realizarla con la dirección lo más recta posible para evitar las inercias laterales que comprometan la direccionalidad de las ruedas. Cualquier cambio de dirección o maniobra deberá ser lo más suave posible para evitar reacciones bruscas o inesperadas de nuestro vehículo en conducción con lluvia. Los cambios de carril se deben hacer de manera progresiva, y más con la calzada mojada. Y siempre marcando la maniobra con los intermitentes.

Cuando el firme de la carretera o vía va perdiendo su capacidad de absorción o cuando las precipitaciones de lluvia son elevadas, se crea una película con demasiada acumulación de agua para que los neumáticos sean capaces de evacuarla al pasar por encima. Es cuando se puede producir el aquaplaning, haciendo que las ruedas se deslicen por encima del agua acumulada. A más velocidad, mayor es el riesgo de sufrir aquaplaning. Si se produce notaremos que la dirección comienza a flotar y, lo primero que deberemos hacer, será reducir la velocidadNo hay que reaccionar utilizando el freno como respuesta, sino levantar el pie del acelerador y sujetar con firmeza el volanteNo variaremos la dirección del volante hasta que notemos que notemos que las ruedas recuperan la adherencia.

•F.B.