La producción frutícola mendocino no está en su mejor momento. Es que con varios años de malos precios y falta de renovación del parque varietal, el negocio no es atractivo para los productores.

Así las cosas, luego de conocido el pronóstico de cosecha del Instituto de Desarrollo Rural, se pudo saber que en dos años la superficie cultivada con frutas tanto para consumo como para industria viene en franca caída.

A saber: sólo en este período se redujo en 603 hectáreas la superficie de durazno con destino a industria; en 72 hectáreas el durazno con destino a consumo; en 445 hectáreas la ciruela para consumo; en 275 hectáreas la pera y en 548 hectáreas la manzana. En total contabiliza una pérdida de 1.943 hectáreas.

El dato preocupa. Mendoza era conocida por su fruticultura e industrias relacionadas pero lo cierto es que cada vez hay menos desarrollo en el sector industrial, que estuvo ahogado tras varios años de malas políticas relacionadas con las economías regionales.

Con este escenario, la producción en toneladas también es menor comparada con la de 2015, cuando se realizó el último reporte completo del organismo. Para la temporada 2017 /2018 se espera que se cosechen unas 508.129 toneladas de fruta (durazno, ciruela, pera y manzana) mientras que en 2015 se levantaron 572.009 toneladas.

Por lo pronto, desde el IDR remarcaron que esperan una producción promedio para la temporada que arranca en términos de volumen, en una superficie de 33.571 hectáreas cultivadas en los cuatro oasis provinciales.

Si bien la cosecha esperada según el IDR es significativamente mayor a la del año anterior, es relativo el incremento teniendo en cuenta que la temporada pasada (2016/2017) no realizaron el pronóstico de manzana, ciruela para consumo en fresco ni durazno para consumo en fresco.