Contrario a la creencia popular, la última temporada que merced al fenómeno del niño llegó con un caudal de lluvias desacostumbrado para la provincia no influyó tanto como se pretendía en la acumulación de los embalses que funcionan sobre la cuenca del Atuel.
Aunque es innegable que permitió una importante reparación luego de años de prolongada sequía, la realidad es que gran parte de las precipitaciones se produjeron aguas abajo de los diques de contención y por ende, en su gran mayoría siguieron su curso por el cauce del río colaborando principalmente con la recuperación de los acuíferos subterráneos antes que con el riego de la zona cultivada del departamento.
Clara muestra de ello fue la elevación de los niveles en algunos espacios históricos que los alvearenses vimos desparecer durante la última década, luego de la construcción del Canal Marginal del Atuel, como la laguna del Pique Club o la reserva natural El Trapal.
Sin embargo, ese caudal tan bien recibido por las alicaídas napas freáticas tiene un aprovechamiento casi nulo en superficie, y los niveles de precipitación nívea en alta montaña tampoco fueron lo abundantes que se esperaban para revertir en un solo año las consecuencias de un lustro de condiciones contrarias.
Por esta situación el manejo de la cuenca continúa siendo de emergencia, con el comienzo del seccionamiento a partir de marzo y la corta de invierno a partir de mediados de abril, según detalló el Consejero de Cuenca del Atuel, Alejandro Gutiérrez.
“Comparativamente se mejoró la cota de Valle Grande y el Nihuil en un 21 % en relación a los últimos 5 años, pero eso apenas nos permite alcanzar a fines de febrero un promedio del 49 % del total de ambos embalses” puntualizó.
Resumiendo, la crisis hídrica no se ha ido, ni se irá por un largo tiempo. “El cambio climático llegó para quedarse y la emergencia va a continuar” sentenció el ingeniero.
En ese contexto el manejo de un recurso tan vital cobra una importancia superlativa y por regla general las viejas generaciones, aunque sabias en su experiencia, aún no logran adaptarse al brusco cambio de la época.
Se requieren profesionales con un perfil técnico para suplir, ya sea desde el control de la toma y los canales de riego, desde las inspecciones de cauce, las entidades relacionadas al manejo del agua y desde el mismo Estado, las falencias que provoca la escasez crónica que se prevé a corto y mediano plazo, con la esperanza de que el clima comience a jugar a favor de los regantes en el futuro.
La posibilidad concreta de formación hoy la brinda el IES 9-007 de General Alvear mediante la Tecnicatura Superior en Gestión de Recursos Hídricos, con una grilla que abarcan contenidos desde la agro meteorología hasta la topografía y cartografía, y materias que abordan temáticas inherentes a la actualidad de la región y el trabajo de finca, pero con un marco amplio que permite proyectar a los profesionales al resto de un mundo en el que cada vez se afirma con mayor fuerza la certeza de que el recurso más preciado para la humanidad no es el oro ni los combustibles fósiles, sino el agua.
Con un título de validez nacional, los egresados pueden desempeñarse tanto en el sector privado como en el público en una actividad que día a día cobra mayor centralidad en el eje de las políticas internacionales, y los motivos hablan por sí solos. “En los años ricos las equivocaciones se tapaban con agua, hoy no hay margen de error y sólo quiénes sepan manejar eso podrán producir” concluyó Gutiérrez.
