Cada vez que se ve una fruta tirada en el piso de una finca aparece una sensación de angustia. Ver como se pierde el trabajo de todo un año genera preocupación y dolor, tanto en los finqueros como en aquellos que conocen del sacrificio que demanda la tierra.

En este sentido, en Alvear y San Rafael esta situación parece un mal habitual ya que en muchas ocasiones se pudieron ver imágenes de damascos, membrillos y peras olvidados entre los surcos por su baja rentabilidad.

Lo que llama la atención es que esa triste práctica ahora se reproduce en la ciruela, quizá el producto más “valioso” que tiene el agro sanrafaelino y alvearense.

Durante las últimas dos cosechas el problema fue que las heladas habían destrozado la casi toda la producción, pero ahora hay una gran cantidad de fruta en las plantas, la cual se está abandonando a su suerte por la falta de precios.

Según los datos del IDR, que se estiman 129.262 toneladas de en 11.093 hectáreas implantadas en el sur, lo que marca un buen rendimiento de 11.289 kilos por hectárea.
Se trata de la zona con mayor producción de Mendoza. El 85,5% de las ciruelas mendocinas son de San Rafael y Alvear.

Actualmente los acopios están “llenos” y casi no reciben la fruta, por lo que se habla de “sobrestock”, y los productores no tienen nada que hacer con su materia prima por lo que deciden dejarla en las plantas esperando que se pudran.

PRECIOS BAJOS Y DIFICULTAD PARA SECAR
Hoy en día, en el mercado se está pagando hasta 3,50 el kilo de fruta en fresco, mientras que el costo de cosecha ronda 1,60, por lo que la ganancia es más que baja.

En caso de querer “secar” la ciruela el productor deberá destinar 2,50 pesos más por kilo, lo que hace que tenga que abordar “de su bolsillo” un total de 4,10 pesos por kilo de fruta que quiera desecar y luego esperar varios meses para poder “insertarla” en el mercado internacional, algo que se hace difícil de aguantar para el bolsillo de los productores.

Diario San Rafael