Alejandro Molero, titular de ISCAMEN, mantuvo la semana pasada importantes reuniones con autoridades nacionales del área de Agricultura y Sanidad Vegetal. Durante las mismas, obtuvo importantes avances sobre la imposibilidad que tiene los industriales locales para comercializar frutos a la Patagonia justamente por la problemática de la Mosca del Mediterráneo.

Al respecto, Molero declaró “hemos traído un guiño importante por parte de la Nación para que Mendoza vuelva a tener un área libre de mosca”.

A dos meses de resignar el status de zona libre de mosca del Mediterráneo, la Provincia busca mejorar las condiciones de control de la plaga y así recuperar la declaración.

Para eso, Iscamen ya se aseguró $ 16 millones del Ministerio de Agroindustria de la Nación para optimizar la bioplanta utilizada en el combate del insecto y, si una auditoría de la FAO  que concluyó, resulta en un informe favorable, antes de fin de año habría novedades.

Una misión de la Agencia Internacional de Energía Atómica, apéndice del organismo de la ONU en materia de control de plagas con sede en Viena (Austria), recorrió fincas con trampeos en Valle de Uco y Sur provincial y también la bioplanta de tratamiento para la esterilización de insectos ubicada en Santa Rosa.

Y si bien el informe final del monitoreo se conocerá recién en noviembre, ya se hizo una devolución preliminar de lo observado a las autoridades del Iscamen y Senasa.

Entre otros aspectos, los expertos Walter Enkerlin, Carlos Cáceres y Pedro Rondón se llevan información que, a priori, puede ser una señal positiva para la pretensión del Gobierno mendocino.

Parte de ella es que recientemente no hubo capturas de insectos en las zonas afectadas.

El resultado es importante, puesto que va a determinar si como productora de frutas de carozo de exportación Mendoza sigue en estado de “suspensión administrativa” del status de libre de Mosca del Mediterráneo o, por el contrario, recupera la declaración perdida. Por lo pronto, las autoridades cruzan los dedos.