Cuentan los viejos, que desde que el fútbol es fútbol, la historia de la mayoría de los equipos de nuestro departamento es aquella que imagina cualquiera. Esa que convierte, en muchos casos, el fútbol en magia, en un sueño. Porque el club, “mi club”, es el orgullo de todos quienes habitan en un barrio, en un paraje o en un distrito alvearense. No hay nadie que quede indiferente a la historia de su club, ya que sus miembros, de antes y ahora, forjan diariamente fuertes sentimientos de pertenencia a una camiseta, a una insignia.
No existe comerciante, vendedor o jubilado, ni tampoco profesional por mas que se precie de sus logros académicos, que no tenga relación con el club, porque desde un comienzo está identificado con él. Ya sea como jugador o porque perteneció y aún pertenece a él en alguna de sus facetas, y asume el compromiso de mantener viva la historia de sus colores, luchando día a día para que las nuevas generaciones se sumen.
Tal es el caso de una institución local que representa a buena parte del sur de la ciudad, el ilustre «funebrero sureño», el «Club Atlético 10 de Septiembre». Los tricolores nacieron un lejano 10 de septiembre de 1946, de allí el nombre de la legendaria institución.
En aquel momento aquella primera comisión directiva estaba formada por don Miguel Escudero en la presidencia, como vicepresidente don Luis Dominguez, secretario Pedro Alvarez, protesorero Antonio Cirica, vocales titulares: Félix Figueroa, Venancio Alvarez y Raúl Olguín, vocales suplentes: Andrés Alvarez, Benjamín Alvarez y Modesto Dominguez, Revisores de Cuentas: Silvano Figueroa y José Franco.
Algunos los empezaron a llamar el club de los Figueroa y los Alvarez, por la gran presencia de integrantes de estas familias en su comisión directiva y en el quehacer diario de la vida institucional del club. Lo cierto es que una leyenda de este club fue don Felix Figueroa, ocupó durante 17 años la presidencia del tricolor del sur. Aún es recordada entre quienes compartieron con el aquellos años, su decisión, hombría de bien y amplia capacidad de liderazgo.
El club entrada la década del 50, se comienza a consolidar en el torneo de ascenso, su prestigio iba creciendo y fue haciendo que surgieran entusiastas seguidores en los barrios del centro de la ciudad. Se identificaban con la garra «funebrera» y aquella pasión que los tres colores empezaban a despertar en distintos puntos del departamento. Entre las anécdotas que se cuentan esta la de un grupo de jóvenes jugadores que provenían de San Pedro del Atuel, a bordo de aquellas viejas bicicletas Legnano rodado 28, a cada entrenamiento y el domingo al partido central.
Ya ingresando en la década de 1960 el club era uno de los animadores mas interesantes de un torneo que atraía en ocasiones a muchos mas simpatizantes que inclusive la misma primera división, el torneo de ascenso o primera B. En el se congregaban viejos carros, camioncitos y camionetas que traían a ávidos simpatizantes de los sitios mas recónditos de la zona rural alvearense. La pasión de aquellos hijos de inmigrantes y criollos se mostraba con toda su plenitud cada fin de semana en aquellos estadios que se iban alzando en medio de fincas y chacras.
El coloso de calle Santa Fe era uno de ellos, sábados y domingos el ávido publico de la zona y de parajes aledaños se agolpaba en el portón de ingreso para ver a sus ídolos vecinales y alentar al glorioso tricolor, como aquel 28 de septiembre de 1969 donde logra alzarse por primera vez en su historia, con el titulo de campeon de primera división del torneo local, venciendo en la final a nada mas y nada menos que a uno de los equipos mas fuertes del fútbol alvearense, el Sport Club Pacifico. Un lobo que veía con asombro como aquellos jóvenes venidos que en su gran mayoría de la zona rural de General Alvear, se mostraban irreverentes ante un plantel conformado por glorias del balonpie local y figuras traídas por la dirigencia albinegra para el torneo. Obreros y peones que en su mayoría le dieron una alegría inolvidable a aquellos agricultores y peones que día a día alentaban y acompañaban a su funebrero.
En el año 1986 se produce otro hecho significativo en la historia del sencillo y entrañable club de calle Santa Fe, el cual había adoptado los colores de Chacarita Juniors emulando al igual que la institución porteña por su cercanía con el cementerio local. El funebrero alvearense participa por primera vez en el Torneo Regional, es en este momento donde el temple y la fuerza de aquellos jóvenes se demuestra al enfrentar al poderoso Huracán de San Rafael, en el estadio del globo sureño, y obtener un empate de visitante. Luego le siguen dos cotejos, enfrentando a Goudge y al importante Pedal de San Rafael de la década del 80, el tricolor lejos de amainar lucha cual guerrero bravío, llegando a las instancias finales del torneo que agrupa a los equipos de toda la región y pierde en su ultimo partido. Pero dejando demostrado que aquellos jóvenes muchachos del agro alvearense, el que para muchos era el «patito feo» del regional, tenia garra y corazón.
A la par, la humilde institución crecía, ampliaba su estadio, construía su salón de eventos y demas instalaciones y se consagraba. El sueño de sus pioneros daba sus frutos y mas. Por la década del 80 acompañaban la gloriosa gesta tricolor nombres como los de Hector Palazzolo, Leandro Alvarez, Raul Gil, Alberto Incer, Nestor Alvarez, Rolando Zaragoza, Pedro Valdez, Remigio Alvarez, Jose M. Casado, Eusebio Agüero, Joaquin S. Mesias, Humberto Calderón, Luis Aquindo, Pedro Sanchez, Jose Luis Gil, Víctor J. Bistaffa, Jose Ravalle y Neris Figueroa.
El «tricolor» se ha ganado el respeto y la admiración no solo de sus simpatizantes sino de toda la afición futbolistica local y regional. Aquel sueño de algunos agricultores de la zona de El Desvío se coronó en gloria, el club supo de malos momentos, pero al igual que sus equipos sabe de lucha y perseverancia y hoy busca ser el «funebrero» mítico y legendario que los Alvarez, los Figueroa y demas vecinos soñaron y que las generaciones venideras llevan vivo el sueño de los pioneros.
