Son varios los niños que concurren al hospital Schestakow por exponerse al sol sin protector y sufren quemaduras de distintos grados.
En ese contexto, hace unos días un niño de 10 años fue atendido por quemaduras en el 25% de su cuerpo tras exponerse al sol durante una tarde.
«El chico llegó con quemaduras del tipo A con ampollas y muy dolorosas», dijo el cirujano Darío Biancotti, y agregó que «tenemos varios casos, pero éste fue el más grave».
«Es que muchos se colocan el protector, van a la pileta y luego no se lo vuelven a poner», y «con el agua el protector empieza a perder sus cualidades», explicó el especialista.
«El chico fue asistido en la sala de quemados y comenzó un tratamiento para revertir las quemaduras», confirmó Franco Rosso, otro de los cirujanos plásticos del nosocomio público.
En este período del año, afirmó el profesional, «hay que tener mucho cuidado porque los chicos tienen la piel más sensible y cinco horas de exposición al sol pueden traer complicaciones importantes».
También brindaron algunos consejos para las fiestas relacionados con el uso de la pirotecnia y señalaron que «la deben manipular los adultos».
Si bien en los últimos años la cantidad de quemados o lesionados por la pirotecnia ha disminuido, Rosso señaló que «un producto de este tipo puede causar lesiones irreversibles como la amputación de un dedo o la pérdida de la visión» y «el uso de explosivos no sólo afecta a los niños, también a los animales que se vuelven locos por los ruidos».
FUENTE: UNOSanRafael
