El cuerpo sin vida del cordobés Héctor Dionisio Aguilar (64) apareció ayer enterrado, atado de manos y tapado con piedras lajas en un descampado de Cuadro Benegas.

Según se conoció, el hallazgo se produjo a partir de la confesión de uno de los cinco acusados por el crimen y los restos de la víctima se encontraban detrás del cerro Bola, a la vera de la ruta que lleva a la mina de Sierra Pintada. De acuerdo con las primeras pericias, el cuerpo de Aguilar presentaba dos lesiones de arma blanca en su tórax del lado izquierdo.

Si bien aún resta realizar análisis de ADN para su identificación dactiloscópica, según las características del cuerpo, el fiscal sostuvo que no queda ninguna duda de que el mismo se trata del señor Héctor Dionisio Aguilar. Esto es porque aún es muy visible una cicatriz en el costado derecho de su cadera, producto de una prótesis que tenía Aguilar y por los implantes dentales, elementos que fueron constatados en el lugar por el Cuerpo Médico Forense.

También se confirmó que la víctima tenía la misma ropa con que lo describió su hijo al denunciar el paradero, además de tener aún colocados con una tirilla unos anteojos. También se cotejó que a la víctima le faltaba un cristal y que este se corresponde con el cristal hallado en el interior del auto que era de su propiedad y que fue robado y usado por los imputados luego de asesinarlo.

La altura, el peso y la edad de la víctima también coinciden con los rasgos del cuerpo hallado durante esta jornada. Si bien han transcurrido 25 días desde la fecha de muerte las muy bajas temperaturas hicieron que el cuerpo se conservara y eso hizo que Policía Científica y el Cuerpo Médico Forense pudieran trabajar con normalidad.

De la peor forma se cierra esta historia que comenzó en los primeros días de julio, cuando el jubilado desapareció de sus lugares habituales, en San Basilio, una localidad de Río IV, en Córdoba.

La investigación que aquí comenzó el fiscal Javier Giaroli no arrojaba dudas: Aguilar había llegado a San Rafael siendo víctima de varios delitos y todo llevaba a pensar que estaba muerto.

Todo comenzó cuando una supuesta mujer le dijo a Aguilar, a través de Faceebok –con un perfil falso que se manejaba desde la cárcel local- que años atrás habían tenido una relación amorosa, que ella había quedado embarazada y que tuvo una nena. Le aseguró que la hija en común tenía 10 años y que ambas estaban en una crítica situación económica, por lo que necesitaban ayuda económica.

Esta “mujer” lo convenció de viajar a San Rafael para rescatarlas. De acuerdo con la causa, cuando el cordobés llegó a la estación de servicio de Salto de las Rosas, donde habían acordado encontrarse, lo estaban esperando Brian Ríos y su pareja, Silvia Luffi , quienes se hicieron pasar por los caseros del lugar donde estaba parando la mujer con la que había tenido la relación amorosa.

La mujer subió al asiento del acompañante y Ríos -un ex preso que había salido de la cárcel semanas antes- se acomodó en el asiento trasero. De acuerdo con la reconstrucción y la declaración de uno de los imputados, en el camino Ríos atacó al jubilado con un cuchillo. Ante la resistencia que ofreció el jubilado, la mujer que iba de acompañante lo sostuvo y quedó con heridas cortantes, que aún podían verse varios días después cuando fue detenida. Luego, ambos atacantes –quizás con la ayuda de otro hombre, quizás Alan Martínez- descartaron el cuerpo de Aguilar en la zona donde ayer fue encontrado.

Los detenidos en el expediente son: Brian Ríos (30), su mujer, Silvia Raquel Luffi (31); Alan Martínez (28) y Hernán Oviedo (31), quienes fueron imputados por el delito de «estafa en concurso real con robo agravado por uso de arma y homicidio agravado para procurar impunidad, por alevosía y por ser cometido por el concurso de personas en concurso ideal». Oviedo ya estaba en la cárcel cuando surgió el caso: está cumpliendo una peña de cinco años por un homicidio ocurrido en 2015 en Malargüe. Es quien manejaba el Facebook falso desde el penal de San Rafael.

La quinta persona imputada es César Campos (32), acusado de ser quien iba a encargarse de desguazar el auto del cordobés y vender las autopartes en el mercado negro.

También pudo saberse que el Ministerio Público Fiscal de Córdoba se declarará incompetente en razón del territorio y remitirá el expediente a la justicia mendocina. Aquí, y por la calificación de los delitos, se espera que los cuatro principales acusados enfrenten un juicio por jurados populares. Todos arriesgan penas de prisión perpetua.