El tema de los precios y la cadena de valor es algo que se viene hablando desde hace mucho tiempo en todas las economías regionales. La “logística y distribución” se lleva una parte importante del “valor final” que recibe el producto y hacen que tanto el productor primario como el consumidor final se vean afectados.

Uno de los ejemplos más claros se da en la pera, en el Mercado Central de Buenos Aires, donde se encuentran los productos más económicos de toda la provincia, el valor de la pera es de 15 pesos el kilo, algo así como cinco veces más de lo que recibe el finquero.

La desproporción aumenta notablemente en la góndola de los supermercados, en este caso el Coto, ya que la pera “William selección” se encuentra a 29,90, diez veces por encima del precio que se le abona al productor primario.

En lo que respecta al durazno, se pueden encontrar dos precios. Uno, el de primera calidad, se está comercializando a 30 pesos el kilo, mientras que uno de más baja calidad aparece a 20 pesos el kilo. Actualmente, en las verdulerías y puestos callejeros se encuentran ofertas de 3 kilos a 20 pesos, mientras que el productor está recibiendo entre 3 y 4 pesos finales.

Al llevar a los precios a las góndolas del supermercado, Coto vende el durazno amarillo y blanco a 39,90 el kilogramo, mientras que el “durazno especial” lo cobra a 49,90.

La situación de la ciruela es similar. En el Mercado Central el precio por kilo es de 20 pesos, mientras que aquí se está pagando al finquero 2,50 a 3 pesos, lo que marca que el precio final con el que llega al consumidor es casi 7 veces lo que se paga al productor. Esto sin contar lo que puede llegar a costar en la góndola de un supermercado porteño, ya que en la cadena Coto se está comercializando a un precio especial de “oferta” a 29,90 el kilo, aunque la D´agen se comercializa a 49,90 el kilo, mientras que la ciruela negra llega a 55,90.

Asimismo, si bien no empezó aun la “vendimia” fuerte, la uva ya se consigue en Buenos Aires; a precio de Mercado Central está entre 20 y 25 pesos, mientras que en el supermercado la más barata se comercializa a 26,90 y la “Premium” a 39,90.

Esto es solo una muestra de cómo un sector que no produce ni consume se queda con la mayor parte de la ganancia, perjudicando a los finqueros y a quienes reciben el producto en sus casas.

Fuente: Diario San Rafael