Esta semana comenzaron las obras de limpieza y acondicionamiento sobre el cauce del río Atuel, en el área comprendida entre La Puntilla y Algarrobo del Aguila. Tal cual había anunciado LA ARENA, los trabajos propuestos en el ámbito de la CIAI con la aprobación de Mendoza y del gobierno nacional tienen por objetivo «recomponer el estado original del cauce en sectores puntuales, con el fin de permitir la recuperación del ambiente en la zona, cuando el caudal fijado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, de 3,2 metros cúbicos por segundo corra de manera definitiva y permanente», informó la Secretaría de Recursos Hídricos mediante un informe difundido a través de la Agencia Provincial de Noticias (APN)

Las tareas consisten en «Intervenciones menores, destinadas a limpiar el cauce en sectores donde se ha sedimentado y creció vegetación, modificado las zonas por donde escurre el agua y afectando instalaciones de los puesteros».

Durante esta etapa «Se proyectó la intervención de cuatro tramos para ordenar los escurrimientos, reactivar bañados y humedales específicos, y atenuar los daños a productores locales en momentos de crecidas». Para ello, los titulares de las tierras «Suscribieron las correspondientes autorizaciones para iniciar el trabajo en sus predios».

Las obras se desarrollan «Mediante administración, con recursos del Estado provincial y a través de la Dirección Provincial de Vialidad, junto con la Secretaría de Recursos Hídricos y el municipio de Algarrobo del Aguila».

Vieja demanda.

Más allá de la disposiciones establecidas por el fallo de la Corte Suprema que determinó acordar acciones conjuntas en el seno de la CIAI, este reperfilamiento del cauce borrado por 70 años sin flujo, era un reclamo histórico de los productores oesteños, que se ven perjudicados cada vez que el agua de reúso liberada por Mendoza «inunda» transitoriamente algunos campos. En virutd de que muchos tramos del cauce ya no existen, cuando el agua entra por los Vinchuqueros se derrama, filtra por el suelo y no alcanza a llegar hasta Algarrobo del Aguila.

Esta situación incrementa la salinidad de las capas freáticas al punto de que en años muy críticos el agua extraída de los pozos no es apta para ni para consumo de los animales. Durante los últimos años, el aumento del nivel salino se transformó en un alarmante problema para el oeste, donde la prolongada sequía generó preocupación en numerosos productores.

Durante la última primavera Mendoza no realizó la tradicional suelta anual y la salinidad del agua que se extrae de las perforaciones subió hasta 3 ó 4 gramos por litro, según comprobaron los lugareños. Si el corte se prolongara por varios años, la salinidad podría incrementarse hasta el punto de hacer inviable la preoducción, porque los animales pueden resistir hasta con 5 ó 6 gramos por litro, aunque con severas afectaciones a su salud.

La situaciòn queda de manifiesto cuando llegan a la feria de Santa Isabel animales desde la zona de la barda, cuya agua es buena y con baja salinidad. En solo un par de días consumiendo agua de la perforación local, bajan rápidamente de peso.