Un mal que no parece tener fin: el robo de motos. Y es que haciendo un recuento, cada vez quedan menos vecinos con motocicletas a causa de tantos robos.
El nuevo hecho ocurrió durante la noche del miércoles, donde un vecino manifestó haber dejado su rodado marca Corven 110cc color gris con el manubrio trabado en la vereda de una vivienda de Av. Libetador Sur. Cuando salió horas más tarde, constató que se la habían robado.
Ya no basta tener el manubrio trabado, ni poner un candado gigante, los delincuentes ponen todo su ingenio, imaginación y cerebro a funcionar para lograr su cometido: robar la moto que tanto le costó a nuestro vecino.
EA
