Cada vez más agricultores deciden migrar de la vid o frutales hacia la alfalfa para proveer de alimento al ganado. La rentabilidad y el menor riesgo ante los efectos del clima son dos factores altamente influyentes.

Es común en Mendoza tomar a la ganadería y la agricultura como actividades separadas o sin relación alguna. Sin embargo con el paso de los años, ambos sectores de la economía comenzaron a transitar lentamente por un sendero que los conduce hacia un punto de confluencia en el que pueden retroalimentarse, obtener rentabilidad y crecer.

Lo que comenzó como un esbozo, vincular las hectáreas bajo riego con la cría de ganado en el secano, fue tomando cuerpo y cada vez más los agricultores que están migrando de los cultivos tradicionales (vid o frutales) hacia las pasturas, principalmente, y también algo de maíz o granos.

El objetivo es sencillo, continuar dentro del agro pero con el foco puesto en un mercado que está ampliando la demanda, la ganadería.

En estos últimos años se ha volcado mucha gente que no es del rubro puramente ganadero a la producción de pasturas, más que nada, y se nota eso cuando nosotros, que todos los años consumimos rollos, tenés cada vez más gente distinta que te ofrece rollos”, dijo Agustín Fernández, presidente de la específica de Ganadería de la Cámara de Comercio alvearense.

Nelson López, un productor agrícola de tradición familiar, es uno de tanto que decidió cambiar sin salir de la actividad.

“No es tan complicado, estamos produciendo proteína vegetal y a su vez se transforma en proteína cárnica. Es un negocio que tiene mucha demanda y encima el comprador te corre con el dinero”, resumió Nelson López un productor agrícola en General Alvear que en la última década tomó la decisión de erradicar cuadros con viñedos o frutales para ampliar la superficie cultivada con alfalfa.