La Titan Desert MTB Marathon es una competición de ciclismo de montaña por etapas, realizada durante 6 días en el desierto de Marruecos. El evento fue desarrollado basado en la filosofía del París-Dakar, con recorridos muy poco señalizados, donde la navegación y la orientación juegan un papel fundamental. La dureza de la prueba viene marcada por la larga distancia de las etapas (teniendo en cuenta que es mountain bike) y por el entorno. El desierto es muy exigente para los ciclistas, por el intensísimo calor, las fuertes rachas de viento, las interminables llanuras, tramos de arena que frenan o incluso deben cruzarse a pie, y pistas muy pedregosas que castigan tanto a los ciclistas como a las bicis.
La decimotercera edición de la carrera tiene lugar desde el 29 de abril al 4 de mayo de 2018 en Marruecos. Allí participa el alvearense Ignacio “Chueco” Gili
La revista As , contaba el triunfo del chueco de esta manera: “Contra la creencia unánime, no siempre gana el primero. Lo demostró Josep Betalú, vencedor simbólico tras cederle el triunfo de la tercera jornada (Alnif-Rissani), la etapa reina (122 kilómetros), al argentino Ignacio Gili (4:44:19), tercero en 2017. El catalán, además de mantener el liderato de la general, se ganó así su presencia en un cuadro que ya es historia de la Titan Desert: la victoria de Gili es la primera de una Fat Bike desde que se celebra la carrera.
Por ello no cuesta empatizar con ambos, que entraron a la etapa como compañeros de pelotón y salieron de ella como hermanos de sangre. Se la jugaron desde lejísimos, alrededor del kilómetro 68, tras el primer paso por dunas de la edición, con un ataque iniciado poco después de superar el ecuador del recorrido. Tramo a tramo, la pareja se fue consolidando, con los dos sucediéndose de buena gana en los relevos, formando una asociación en armonía que alcanzó su máximo esplendor en la meta, punto en el que la distancia con los perseguidores ascendió a 4:51.
Fue en ese instante, el de la llegada al final, sin conocer aún al detalle el daño causado por su aventura, cuando se fundieron en el abrazo del agradecimiento: Betalú sonreía por haber tenido un compinche a la altura de sus ambiciones y Gili, al borde de las lágrimas, celebrara su histórica conquista, servida en bandeja por quien la pudo impedir, un líder que en un gesto que le honra decidió no disputar un esprint ante el que una Fat Bike no hubiera tenido respuesta”.
A.C
