Recibió media sanción de la Cámara de Senadores el proyecto de ley presentado por el senador provincial Gustavo Arenas (FPV-PJ) para que Mendoza adhiera a la ley nacional Nº27.234, que “establece las bases para que todos los establecimientos educativos, públicos o privados de nivel primario, secundario y terciario realicen la jornada ‘Educar en igualdad: prevención y erradicación de la violencia de género’, con el objetivo de que los alumnos, las alumnas y los docentes desarrollen y afiancen actitudes, saberes, valores y prácticas que contribuyan a prevenir y erradicar” esa grave problemática.

La iniciativa –presentada en abril por el legislador justicialista en coautoría con su par Ángel Brancato– se hace eco de lo emanado de la norma nacional, sancionada en noviembre y promulgada en diciembre. Para lograr su aplicación efectiva, esta ley entiende como “violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal de acuerdo a lo establecido en el artículo 4° de la ley Nº26.485”.

Es así que establece que “el Poder Ejecutivo Nacional, a través de los organismos que correspondan, realizará la jornada al menos una vez durante el ciclo lectivo” e invita “a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir” a ella.

 

Políticas públicas de prevención

De esta manera, la propuesta del senador Gustavo Arenas busca –de acuerdo con sus fundamentos– “avanzar en políticas públicas de prevención y erradicación de la violencia de género”. Y detalla que “trata de personas, trata laboral, femicidio, abuso sexual, violencia obstétrica, discriminación y violencia mediática son diversas manifestaciones de la violencia de género, ante lo cual se pone en evidencia la gravedad de la situación y la necesidad de avanzar en políticas públicas que desalienten y destierren culturalmente” las conductas que reproducen esas prácticas.

También asevera: “Asimismo, observamos que las distintas medidas y decisiones tomadas, como la construcción de refugios, la determinación de prohibición de acercamiento, el botón antipánico, las tobilleras para controlar a los agresores y los subsidios económicos para mujeres víctimas de violencia, entre otras, son necesarias y urgentes para prevenir más femicidios, pero no abordan el problema de la violencia de género desde su complejidad cultural”.

 

Muere una mujer cada 30 horas

A propósito, detalla que “el informe 2015 presentado por el Observatorio de Femicidio de la Organización La Casa del Encuentro detalla que, entre 2008 y 2015, en la Argentina se produjeron 2.094 femicidios. Ante estos datos aportados, y en virtud de que muere una mujer cada 30 horas, se hace evidente la necesidad de abordar la problemática desde el sistema educativo”.

Además aclara el concepto establecido en el artículo 4° de la ley Nº26.485, que define la violencia contra las mujeres como “toda conducta, acción u omisión de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, que afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como también su seguridad personal”.

 

Para trabajar desde la educación

A partir de esa definición, el proyecto de ley local estima “la necesidad de trabajar desde la educación en niñas, niños y adolescentes para erradicar en la sociedad prácticas violentas entre varones y mujeres, y poder avanzar hacia un cambio profundo y cultural”.

Y es en este marco en el cual solicita la realización inmediata de la jornada “Educar en igualdad: prevención y erradicación de la violencia de género”, para que “estudiantes y docentes desarrollen y afiancen actitudes, saberes, valores y prácticas que contribuyan a prevenir y erradicar la violencia de género”. Para esto se basa en que “el sistema educativo, como ámbito de formación en saberes, valores y prácticas, tiene el desafío de formar varones y mujeres con perspectiva de género, promoviendo el trato entre varones y mujeres en condiciones de igualdad, sin discriminación y desnaturalizando la violencia”.