El presidente del Iscamen Alejandro Molero estuvo en “Puntos de vista” y habló acerca de la Lobesia Botrana, una plaga que es bastante importante y una de las ultimas que ingreso en el territorio Mendocino.
Tiene sus orígenes en el 2008 y se presume que a través ingreso a la provincia en unas máquinas cosechadoras que traía la empresa Trivento del vecino país de Chile.
Seguramente con alguna deficiencia en la fumigación previa al ingreso a nuestro país, se presume que es allí donde comenzó el inicio de esta plaga en la provincia de Mendoza.
En el año 2009 se registraron 1500 hectáreas afectadas en una zona de Maipú, lugar donde arribaron esas maquinarias y donde la contención y la lucha contra esta plaga fue nula y desde el 2009 en adelante la provincia se encontró con la presencia de esta plaga en las 155000 hectáreas de cultivos de vid en la provincia y con ello, el contagio posterior a las provincias de San Juan y Salta.
Esto se debe a que el control del Senasa, quien tuvo la responsabilidad de hacer los controles del ingreso a la Argentina en las fronteras internacionales tuvo deficiencia. Si se hubiesen realizado los controles pertinentes en su momento hoy No tendríamos que estar padeciendo la propagación de estas plagas en toda la provincia.
Esta polilla oviposita dentro del grano de la uva aproximadamente 120 huevos y lo hace cuatro veces al año, cuyas larvas alcanzan la madures reproductiva en 15 días, lo que genera un crecimiento de cientos de miles de polillas que se propagó con tanta velocidad causando tanto daño.
“A principios del 2018 se hizo la campaña de control y erradicación de esta plaga más grande del mundo, no hay un antecedente en el mundo de una campaña hecha en 350.000 hectáreas de viñedos con más de 12.000 productores beneficiados a los que hubo que capacitarlos e inscribirlo y hacerles todo el seguimiento. Se aplicaron varias herramientas y la aplicación de feromonas floables por vuelos y también de un bacillus que impide el crecimiento de la larva que no son tóxicos, no son veneno, no son agroquímicos, es decir que no tiene ningún tipo de impacto en el medio ambiente. Esta campaña fue la más exitosa en el mundo donde se logró reducir en un 70% en la presión de la plaga promedio en toda la provincia dejando el Oasis Sur prácticamente limpio, bajando la presión de la plaga, donde prácticamente no hubo pérdidas económicas por pérdidas de cosecha”, explico Molero.
Cuando se dispuso hacer la nueva campaña 2018-2019, la nación comunicó que no está el financiamiento de los $ 400 millones de pesos, para llevar adelante la campaña.
El gobernador Cornejo junto al Diputado Jani Molero, viajaron a Buenos Aires y en dónde la nación les informó que tiene 100 millones de pesos disponibles de otros programas para aportar a esto la provincia.
“Nos quedamos a mitad de camino. Hoy hay 150 millones dentro de nación y provincia, pero la campaña necesita de 300 millones de pesos a diferencia el año pasado que se hizo con 400 millones. Al haber bajado tanto la presión de la plaga sólo se necesita 300 millones de pesos de los cuales se tiene solamente 150 millones”, sostuvo el presidente del Iscamen.
Se empezó a trabajar en distintas alternativas: una de esas una campaña con 150 millones, en donde el comité técnico y científico que componen los especialistas de las entidades tanto nacionales como provinciales determinaron que con ese monto se podía trabajar sobre aquellos lugares donde la plaga tiene mayor incidencia bajando o manteniendo los mismos niveles del año pasado. En los lugares como el sur de la provincia en donde se había logrado bajar a su mínima expresión evidentemente se iba a tener un rebrote marcado de La plaga.
La otra opción que se trabajo y qué es la que ha despertado esta polémica, es un aporte de los privados. A pesar de la difícil situación que vivió el sector, en el peor momento de los últimos tiempos y de un arrastra varios años sin lograr rentabilidad, sin los mercados necesarios y con un sector productivo qué algunos sectores que en la provincia tiene muchas dificultades, pasa un momento muy delicado y pedir un esfuerzo a los actores privados es sumamente complejo.
En ese sentido se analiza un proyecto de ley enviado por el ejecutivo provincial donde fijó el monto de aporte por los productores. En primer lugar la iniciativa venía con un mínimo no imponible de 5 hectáreas, es decir, que pagaban aquellos productores que tengan más de 5 hectárea y pagan por la diferencia. Si tienen 7 hectáreas, pagan por dos y así sucesivamente.
En Mendoza un productor podía tener 5 hectáreas en una finca y 4 hectáreas en otra finca, y donde no pagaba porque ninguna de las dos pasa de las 5 hectáreas, y se está hablando de $1500 por toda la temporada entonces, si un productor tiene que hacer frente a esta plaga y tiene que ir a cualquier agroquímica o a cualquier proveedor a comprar los insumos, le cuesta por encima de los $4000 por hectáreas.
Esta medida tiene un precio absolutamente de fomento de $1.500 por hectáreas, esta cifra de las 5 estaría como mínimo no imponible al productor de General Alvear ha dejado exento a más del 80% de los productores y el 60% de los productores de San Rafael.
La legislatura está ahora tratando de subir ese mínimo no imponible a 10 hectáreas en vez de 5 con lo que prácticamente habrían productores en General Alvear alcanzados por el pago de $1.500 por hectárea que se van a pagar recién el año que viene prorrateado en varias cuotas a través de la boleta de Irrigación.
A.E
