La DGE explicó que estas cifras demuestran que en las escuelas de la provincia el bullying no es un problema recurrente, pero sí trabajan en cada caso.
La opción 4 de la línea de atención ciudadana 148, que permite denunciar situaciones de acoso escolar o bullying entre otros temas, recibió más de 200 llamados en lo que va del año por situaciones de hostigamiento en los colegios, de acuerdo a la Dirección General de Escuelas (DGE).
Desde el Ministerio de Educación aclararon que el bullying como tal existe, pero «no constituye la problemática más extendida en nuestras escuelas». En cambio, sí lo son cuestiones como dificultades de aprendizaje, problemas de conducta y ausentismo.
En total, la DGE, a través de la Dirección de Acompañamiento Escolar, ha intervenido en más de 13.000 ocasiones, de las cuales 55 estuvieron vinculadas a situaciones de acoso entre pares, principalmente en primaria y en los primeros años de secundaria, según datos oficiales.
¿Cómo interviene la DGE?
El Gobierno ofrece la línea telefónica 148 que cuenta con nueve opciones para consultar. Entre ellas está la cuarta opción, dirigida a madres y padres de alumnos para realizar trámites de nivel primario y secundario, denuncias por bullying y otras consultas.
Según explicaron desde la DGE, las operadoras, cuando reciben el llamado, realizan una primera categorización de la situación según el nivel de prioridad, que puede ser muy alta, alta, media y baja, de acuerdo a la gravedad y urgencia del caso.
El tema del acoso entre alumnos en las escuelas volvió a estar en el centro del debate público luego de que una adolescente de 14 años llevara un arma a la escuela Marcelino Blanco, de La Paz, y apuntara a algunos compañeros, generando un caos durante cinco horas. Al parecer, uno de los detonantes habrían sido situaciones de discriminación que habría sufrido.

Los casos de prioridad muy alta, como violencia severa o riesgo, requieren intervención inmediata y son derivados directamente al equipo técnico central.
Los casos de prioridad alta y media, que implican hostigamiento o malestar emocional sostenido, reciben seguimiento coordinado con equipos territoriales.
Los casos de prioridad baja, aunque menos graves, también son atendidos. Se registra la información en el Sistema de Gestión Educativa Integral y se realiza un seguimiento semanal o quincenal hasta la resolución del caso.
En cada uno de ellos, la carátula es «posible caso de bullying». Después, los profesionales que intervienen definen si corresponde bullying o no, porque hay una diferencia entre un acoso, que puede darse en distintos ámbitos, y el bullying, que se da en un contexto escolar y con otras características. Por ejemplo, que sea repetitivo, que exista un desequilibrio de poder entre agresor y víctima, y puede manifestarse de forma física, verbal, psicológica o cibernética.
Incluso existe el cyberbullying, que se realiza a través de medios digitales como Internet, redes sociales, teléfonos móviles, videojuegos online y otras tecnologías. Básicamente, consiste en el uso de estas plataformas para molestar, humillar, amenazar o acosar a una persona o grupo de personas de manera repetida y con intención de causar daño psicológico o emocional.
