En 2019, los vinos espumantes no pagarían impuestos internos y además todas las economías regionales podrían pagar retenciones hasta en 90 días, cuando normalmente se realizan a los 15 días. Ambos beneficios fueron incluidos en el dictamen de mayoría del proyecto de Presupuesto 2019, que fue firmado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados. Hoy será debatido en el recinto del Congreso Nacional.
“Después de 14 años, hemos logrado junto con el diputado nacional Luis Borsani incluir en el proyecto del Presupuesto, para que salga por ley, la exención a los espumantes. Ya está incorporado en los artículos 83 y 84 del despacho”, anunció el Gobernador Alfredo Cornejo ayer por la mañana.
De esta manera, no habrá que depender de un decreto presidencial que prorrogue el beneficio impositivo para uno de los productos emblemáticos de la vitivinicultura. Al ser incorporado en el Presupuesto, será sancionado con fuerza de ley cuando se apruebe la pauta de gasto en el Congreso.
Según un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) en el período comprendido entre 2005 (aplicación de la exención) y 2017, el volumen de vino espumante fraccionado y el número de bodegas fraccionadoras creció significativamente.
EFECTOS ECONÓMICOS DE LA APLICACIÓN DE LA EXENCIÓN
Los datos indican que de no haber existido la exención, la recaudación del impuesto hubiese sido de 1.149 millones de pesos (desde 2005 a 2015). Sin embargo, a través de la medida de política económica, las empresas de vinos espumantes, al quedar exceptuadas del impuesto, pudieron invertir 1.724 millones de pesos y no sólo cumplieron sino que superaron el acuerdo, ya que el monto de las inversiones alcanzó 150% del gravamen en el período 2005/2015.
El análisis año a año del período muestra que en la primera etapa de la exención (2005-2011), las empresas superaron ampliamente los compromisos de inversión. Sin embargo, en el último tramo los montos invertidos disminuyeron haciendo que lo invertido en 2012 fuese igual al 125%, de lo que debería haberse tributado mientras que en 2013 el porcentaje fue menor al 125%.
Estos valores advierten cómo las empresas pudieron hacer, ayudadas por la exención del impuesto y por condiciones productivas y macroeconómicas favorables, inversiones mayores a las comprometidas. Sin embargo, a partir de 2011-2012, la capacidad de inversión del sector ha sido relativamente menor. Considerando esta situación, a partir de 2016 la exención del impuesto fue directa (los decretos reglamentarios no exigían inversiones).
De esta manera, de aprobarse la iniciativa, los oasis productivos del interior de la provincia tendrán un fuerte impulso y un impacto positivo en sus economías.
A.C.
