Los jueces de la primera Cámara del Crimen de San Rafael junto a la fiscalía y a los abogados de las partes se trasladaron a General Alvear para realizar una exhaustiva inspección ocular en la zona donde fue asesinado el 1 de enero de 2017 el alvearense Joan Villegas.

Por más de una hora, los magistrados Julio Vitar, Ariel Hernández y Carlos Parma junto a los fiscales Norberto Jamsech e Ivana Verdun, el abogado defensor Gustavo Nedic más Ignacio Fajardo y Alejandra Becerra por la querella, recorrieron el lugar siguiendo los pasos que aquella mañana hizo la víctima y también los acusados el futbolista Luciano Cabral, su padre José, Axel Olguín y Brian Santana.

“Es la forma de conocer y ubicarse en el terreno y permite además evaluar la credibilidad de los testigos”, comentó uno de los integrantes de la comitiva.

Por eso uno de los principales aspectos en que se detuvieron y evaluaron con detenimientos fue la posición y el ángulo de visión que tenía el principal testigo de la fiscalía, el octogenario Miguel Coronel, quien dio detalles finos del momento cuando correteaban y después masacraban a golpes a Villegas.

“Fue muy importante porque nos da las pautas del recorrido que hicieron ese día hasta donde apareció el cuerpo y nos interesaba particularmente el ángulo de visión que tenía Coronel que se puede apreciar que era muy bueno, se ve perfecto”, dijo el fiscal Norberto Jamsech.

Ese testimonio junto con el de una adolescente de 15 años ha sido un duro golpe para la defensa del futbolista y su padre. Ambos lo pone a José Cabral como el autor material pero la joven además ubicó a Luciano en el lugar del hecho.

Con la inspección ocular cerraron la segunda semana del juicio que continuará el martes que viene con la declaración de seis personas más, tres son testigos de cargo de la fiscalía y el resto serán los forenses.

Con esas seis testimoniales culminará la presentación de las pruebas y si la defensa no pone en el estrado a los acusados para que declaren, estiman que entre jueves y viernes se producirían los alegatos y el dictado de la sentencia.

Para trabajar con tranquilidad y no dar pie a que se produjera el más mínimo problema, el tribunal decidió que los cuatro acusados no estuvieran presentes durante la inspección ocular.

   

Los Andes