En diálogo con FM VIÑAS, el gerente de COPROSAMEN, Carlos Iriarte, explicó el impacto que tendrá para los productores argentinos la reciente decisión de Chile de suspender la compra de carne proveniente del sur del río Colorado, medida que afectará principalmente a la carne ovina.

Iriarte recordó que la Patagonia es una región históricamente dedicada a la producción ovina, gracias a su clima y pasturas, mientras que la producción bovina allí es reducida. “Para preservar el mercado internacional del cordero patagónico, especialmente en la Unión Europea, se mantenía una barrera sanitaria que impedía el ingreso de carnes con hueso del resto del país. Ahora, el gobierno nacional ha revertido esta medida, permitiendo incluso el ingreso de carne sin hueso desde Brasil”, señaló.

Esta flexibilización generó preocupación en el Servicio Agrícola Ganadero de Chile, equivalente al SENASA argentino, que decidió actuar de forma preventiva para evitar riesgos sanitarios. “Creo que la posibilidad de un contagio es baja, pero han alterado los factores en los que ellos confiaban y, por eso, suspendieron las compras”, sostuvo Iriarte, confiado en que la situación se reanalizará y el comercio se reanudará.

Según el dirigente, la carne vacuna no se verá mayormente afectada por la medida, pero sí la ovina, ya que Chile adquiría cortes que no tenían gran salida en otros mercados. A pesar de este freno, el panorama para la carne argentina sigue siendo alentador: este año se proyecta una exportación récord de 935 mil toneladas, el volumen más alto en 100 años.

“Hay una demanda creciente de proteína animal a nivel mundial, impulsada por cambios en los hábitos de consumo y la mejora económica de países asiáticos. No veo nubarrones para la carne vacuna ni para otras proteínas animales en los próximos años. A mayor demanda, mayor valor”, concluyó Iriarte.