Desde hace tiempo se viene alertando sobre la difícil situación en la que se encuentran los embalses del Sur de la provincia (situación que se repite en el resto de Mendoza) y la escasez de agua que se espera para la próxima temporada de primavera verano.
Los números que se manejan en los embalses ya son preocupantes y el que peor estado presenta es el río Atuel, pues El Nihuil y Valle Grande sólo acumulan el 58% de su capacidad y anticipan lo que será un ciclo hidrológico muy crítico.
Los embalses del Atuel cuentan sólo con 202 hectómetros cúbicos acumulados, lo que marca un 20% menos que la media histórica de los últimos diez años, que es de 242 Hm3.
Lo cierto es que la corta de más de tres meses alcanzó apenas para mitigar un poco la dura realidad que se espera para la temporada primavera-verano.
Hay que destacar que la provincia ya lleva ocho años consecutivos de “crisis hídrica” y desde el propio Departamento General de Irrigación decidieron cambiar la estrategia de trabajo, a través del denominado “Plan de Sequía” que anunció el propio titular del DGI, Sergio Marinelli.
El objetivo de todo esto, ante un invierno de pocas nevadas, es “trabajar en todas las situaciones para cuidar al máximo el recurso, en un verano donde el agua será muy escasa”, adelantó el titular de Irrigación.
A pesar de que falta aproximadamente un mes para la presentación del pronóstico de escurrimiento (se da a conocer en octubre), las expectativas son bajas y se espera uno de los peores años en cantidad de oferta de agua. A la poca nieve se le suma la falta de precipitaciones.
Por ello, se deberá trabajar con la mayor precisión y eficiencia posibles para el riego de los cultivos, los principales perjudicados por esta situación.
En lo que respecta a la recreación y el turismo, el panorama tampoco parece muy alentador y se augura que se vendrá una temporada “corta” para las erogaciones.
Diario San Rafael.
A.C.
