El gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, brindó una entrevista a un medio mendocino, habló sobre su gestión, las dificultades que enfrenta y la polémica por el fracking.
“ ¿Cuánto cree que ha conseguido de ese objetivo de orden y control de las cuentas públicas que se propuso cuando asumió?
Creo que hemos hecho y logrado bastante. Pero no estoy satisfecho porque tengo la vara más alta: la de un Estado que produce bienes sociales como salud, educación, justicia, seguridad y donde hay mucho por hacer y mejorar, pero mucho. En lo económico la provincia tiene pocas herramientas. Pero no podemos mirar para otro lado ni hacernos los distraídos. Debemos generar clima de negocios, que se pueda producir con reglas claras. Y vamos en buena dirección, pero muy sujetos a lo que haga el Gobierno nacional: como la circulación de la moneda, el tipo de cambio, la inflación, es decir de la mayoría de los instrumentos de política económica que están en manos de la Nación. Más riqueza y más empleo son las condiciones que nos hemos impuesto, pero estamos muy lejos de lo óptimo.
¿Pensó que a esta altura del gobierno habría tantas dificultades?
Tengo una ventaja respecto del gobierno nacional, sin criticarlo. Yo dije en la campaña todos los problemas que se heredaban incluso con un tinte pesimista. Que nos iba a demandar mucho esfuerzo de todos, de las empresas, de los ciudadanos, de los empleados estatales, con todos asumiendo los errores que se cometieron. Allí dijimos todo lo duro que iba a hacer. Incluso la oposición dijo que yo venía a ajustar, a quitar servicios estatales y, muy por el contrario. Hoy se ve que el Estado funciona mejor de lo que estaba antes y que no eran ciertos los recortes, ni los ajustes y sí el orden para mejorar los servicios. Me tocó gobernar en momentos de baja económica, no con la explosión económica de (Celso) Jaque y de (Julio) Cobos, por ejemplo. Hemos logrado cosas que nunca se hicieron, como reglas y orden. Hemos sentado bases para volver a hacer una provincia petrolera donde su principal actividad es el petróleo. Hemos quitado áreas a gente que no invertía. Ahora primero se invierte y no que se prometía invertir al final del período. Hemos sacado un decreto pro ambiente para la estimulación hidráulica, sabiendo que pagamos un costo alto. Pero a Malargüe le viene muy bien. Tenemos ofrecimientos por 1000 millones de dólares si las pruebas son efectivas y todo resulta bien y se trabaja bien.
¿Es decir que seguirá con el rumbo de la explotación petrolera por medio del fracking?
Sí. Hay una oposición social respetable. Pero la mayoría no son fundadas científicamente, sino en el mito o en el miedo. Nadie desde la técnica ha criticado el decreto y los que lo hicieron fue a través de una medida judicial que hemos ganado.
Pero hay gente bien pensante que sospecha de los controles del Estado y desconfía.
Yo estoy del lado de esa gente. Porque hubo gobiernos que no controlaron o que se prostituyeron cuando llevaron adelante los controles. Pero en Mendoza este gobierno no se deja corromper. El decreto es pro ambiente para que las empresas sigan un protocolo técnico. La gente puede estar tranquila, dejar de desconfiar. No les pido que no estén atentos y que confíen ciegamente, que tengan dudas, pero pueden hacer monitoreos por medio de las organizaciones. Monitoreos serios, no los que hablan solamente porque esos sí contaminan; o esos que dicen que les parece que pueden producirse terremotos. Eso no habla bien de los mendocinos.”
Sitio Andino.
