Este 24 de marzo se cumplen 45 años del golpe cívico-militar que destituyó a la presidente constitucional Isabel Martínez de Perón y dio comienzo a uno de los periodos más oscuros de la historia argentina. Entre los años en que duró el proceso militar, más de 30 mil personas fueron desaparecidas, se perpetraron un centenar de secuestros, privaciones ilegítimas de libertad, torturas en centros clandestinos de detención, apropiación de recién nacidos y exilios forzados de miles de argentinos.
F.M. Viñas dialogó con Miguel Ángel Rodríguez, quien en los 70′ era militante del grupo estudiantil universitario Tupac que pertenecía a nivel político al movimiento Vanguardia Comunista. Previo a residir Mendoza, Rodríguez fue estudiante de Ingeniería en Buenos Aires, donde tras el fallecimiento de Juan D. Perón (1/7/74) asume la presidencia su compañera de fórmula Isabel, ‘bajo la tutela‘ de José López Rega ‘El Brujo’: ‘Antes del golpe, Rega comienza a tener un importante protagonista y en la Facultad de Ingeniería inició una persecución muy fuerte. La Triple A asesinó en 1974 a Daniel Winner, secretario del centro de estudiantes, por lo que nosotros intentamos generar una movilización para repudiar el hecho pero nos detuvieron dentro de la Universidad‘, testimonió.
Luego de este hecho, Miguel determinó regresar a Alvear pero a fines de 1975 se radicó en la Ciudad de Mendoza donde se relacionó con sus compañeros de militancia.
Al ser consultado sobre el 24 de marzo de 1976, Rodríguez contó: ‘Ese día estaba repartiendo volantes en la Ciudad de Mendoza alertando sobre el golpe de estado el cual ya se hablaba bastante. Cuando regresaba de esa recorrida estaban los piquetes militares controlando a las personas. En realidad en Mendoza esta situación de ocupación militar ya veía ocurriendo por lo que oficializaron lo que ya venía produciéndose‘.
El 17 diciembre de 1976 volanteando en un barrio del gran Mendoza fue detenido por un grupo que operaba sobre agrupaciones políticas: ‘La policía de Comisaria 33° me detuvo en una esquina junto con un compañero del barrio San Martín pero a otro grupo con el que no teníamos nada que ver fueron detenidos la misma noche y así fue sucediendo periódicamente. Nos llevan por un cañadón hasta la sede policial y ahí nos dan una sesión para que digamos a quién respondíamos y desde ahí nos llevaron al centro clandestino D-2 ubicado a 300 metros de la Casa de Gobierno‘, recordó.
El Departamento de Informaciones (D-2) de la Jefatura de Policía de Mendoza fue el centro clandestino de detención más importante de la provincia de Mendoza entre 1976 a 1979: ‘En el D-2 estuve detenido 20 días. Allí no había colchón, comíamos una vez al día, nos llevaban al baño cuando querían y además bajo sistemática tortura. Teníamos allí nuestra de forma de comunicarnos a pesar de haber micrófonos para controlarnos y por eso sabemos que hubo gente detenida 7 meses como María Carmen Gómez, esposa de un desaparecido, quien fue violada por los captores y así lo contó en el juicio‘.
‘Un nuevo comisario asume con la intención de no hacerse cargo de lo que había pasado en centro de detención y nos pasan a la Penitenciaría de Mendoza que para nosotros fue ir del infierno al paraíso. De ahí me vuelven a poner en un pabellón vacío donde me interrogaron bajo tortura en varias ocasiones y a posterior nos trasladan vía aérea a la Unidad 9 de La Plata donde estuve un par de años para finalmente trasladarme a la cárcel de Caseros‘.
El 21 de julio de 1980, después de 3 años y 9 meses, Miguel Rodríguez fue puesto en libertad.
‘Hoy aparecen voces negacionistas que aseguran que no fue así y que los militares actuaron por la violencia y las guerrillas. Hay que tener en claro el concepto de terrorismo de estado. En las democracias liberales el concepto de estado se basa en que es el garante de los derechos humanos instalado a partir de la Revolución Francesa. Cuando es estado se transforma en opresor retrocedemos en las historia por ende no podemos apoyar que el estado invada las libertades y la vida humana‘, concluyó.
#24M DÍA POR LA MEMORIA DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA
El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia es una fecha en la que se conmemora y busca mantener vivos en la reflexión y memoria social los tristes acontecimientos producidos en la última dictadura militar. No con el objetivo de depositar una visión estática sobre aquella etapa tan oscura, no con el objetivo de perpetuar un ánimo social irreparable, no con la intención de vivir con la mirada puesta en el pasado.
Pero sí con el objetivo de tener presente los errores cometidos y las consecuencias terribles que de ellos pueden desprenderse, sí con el objetivo de una consciente muestra de respeto por las familias víctimas de la desaparición de un hijo, una hija, una nieta o un nieto, sí con el objetivo de buscar justicia y dar luz a los acontecimientos que tuvieron lugar en aquella triste etapa de la historia argentina.
